29/1/13

Los múltiples beneficios de una póliza de vida



Para Gabriela y Pedro  el futuro de su hijo es un asunto muy serio. Al nacer Pablito, hace un año, contaba con un instrumento financiero capaz de garantizar que, en caso de la ausencia de sus padres, sus gastos de alimentación, salud, educación y hasta vacaciones estuvieran cubiertos hasta llegar a una edad en que pudiera hacerse cargo de su vida al contar con una profesión u oficio. Gabriela repite sin cesar ante sus amigos y familiares que una póliza de vida es un acto de amor.

Un seguro de vida brinda protección financiera al grupo familiar ante los riesgos de muerte o incapacidad que enfrenta el principal proveedor de ingresos. Ante esta eventualidad, la póliza de vida permite obtener liquidez antes de crearla para garantizar la estabilidad financiera de sus seres queridos ante su ausencia temprana o en caso de que no pueda seguir trabajando a causa de un accidente o enfermedad graves.

El seguro de vida es un instrumento financiero poderoso cuya función es asumir el papel del jefe del hogar como abastecedor de dinero cuando este no puede seguir aportandolo. Cubre los gastos de impuestos sucesorales y los que se generan cuando fallece el titular. Los ahorros generados pueden ser usados en la educación de los hijos, una inversión en un negocio, como aporte para la compra de una vivienda o  convertirse en una renta  en el momento del retiro.

La mejor edad para adquirir una póliza de vida es el presente cuando se es productivo y se goza de buena salud ya que las empresas aseguradoras evalúan el riesgo de asegurar a una persona mediante un examen médico. En la medida en que se es más joven la expectativa de vida es mayor y la prima de la póliza es menor.  Es por ello que aquel que tiene la capacidad financiera para hacerlo no debe esperar a mañana cuando un accidente o una enfermedad le impidan, a pesar de sus intenciones, obtener una póliza de vida.

El seguro de vida funciona para todas las personas que están sometidas a riesgos como morir joven cuando se es el principal soporte económico de un hogar con niños pequeños, un cónyuge no profesional o unos padres ancianos; quedar incapacitado para trabajar, en edad productiva, por un accidente grave o una enfermedad o,  por último, envejecer y no contar con un respaldo financiero para cubrir las necesidades propias de esa edad.

Gabriela cuenta a sus amigos y familiares la experiencia de su mejor amiga de la universidad quien perdió a su papá cuando era muy niña. Gracias a la renta mensual proveniente de la póliza de vida que tenía, su mamá, que era ama de casa cuando quedó viuda, pudo sacar adelante a sus tres hijos. La precaución tomada por su padre le permitió vivir una infancia normal junto a sus hermanos, ir a la Universidad y, aún hoy, suministra la renta que percibe su madre mensualmente.

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20/1/13

Los motivos poderosos impulsan al logro de nuestras metas


Armando ansía formar una familia con Nora. Sin embargo, antes de hacerlo quiere resolver la incomodidad que le genera su falta de constancia  con las metas que se traza y la forma desordenada como usa el dinero. Pareciera que no ha encontrado la razón que la mueva a esforzarse a tomar el control de sus finanzas personales y plantearse objetivos de vida para su futuro, tanto en lo personal como en pareja. Carece de un motivo poderoso para actuar en función de lo que quiere alcanzar.

La motivación es la voluntad que nos mueve a esforzarnos para cumplir con nuestro plan de vida. Es el impulso que nos lleva a mantener y dirigir nuestra conducta hacia la conquista de un fin que brindará satisfacción a una necesidad particular. Quien considera prioritario para su realización personal aprender a manejar su dinero eficientemente, procurará estudiar temas relacionados con la materia y hará cambios en sus hábitos en función de su meta sin que se trate de un gran sacrificio.

Sin un fuerte estimulo, el deseo de lograr algo no es lo suficientemente grande y las probabilidades de cosechar el éxito disminuyen drásticamente.  Frecuentemente nos cruzamos con personas que hablan de sus proyectos del nuevo año y un mes después no recuerdan que dijeron. Esto ocurre porque no saben lo que quieren y no han encontrado la verdadera razón que los incite a actuar con perseverancia  para superar las dificultades que encuentran en el camino hacia la consecución de sus sueños.

Al establecer tus propósitos es fundamental que identifiques el motor que te inspirará a ser decidido en tus acciones aún en los momentos en que las cosas no salen como esperas. Identifica las necesidades que hay detrás de tu objetivo y conoce que te induce a emprender el camino para conseguirlo. Para la mayoría de los padres  su principal razón son sus hijos y para los jóvenes, un futuro mejor puede ser su mayor impulso.

Sí además de conocer tus metas, identificas tus necesidades y las razones que te estimulan, incrementarás notablemente tu potencial para obtenerlas. Adicionalmente, hay elementos fundamentales  que  nos apoyan para hacer realidad nuestros sueños como un proyecto de vida y los buenos hábitos. Afortunadamente, en estos tiempos hay una amplia oferta de entrenamiento,  cursos presenciales y en línea, libros e información en Internet, para aprender a gestionar la  motivación.

Nora admite que al no contar con  un plan de vida  desaprovecha sus recursos, energías y competencias ante la ausencia de una guía que la oriente en la toma decisiones importantes. Desconoce cuál es su propósito de vida  y las principales necesidades que quiere satisfacer. Acepta el apoyo que Armando le ofrece porque está consciente que para la conformación de un buen hogar es determinante el establecimiento de un proyecto de vida, personal y en pareja.

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19/1/13

¿Qué metas tengo para este año?


Marisol está decidida a seguir los consejos de su padre quien insiste en que todo ser humano debe procurar tomar control de su vida y utilizar al máximo los dones que posee. Para ello, es imprescindible establecer objetivos de vida y determinar las tareas a seguir para lograrlos. Marisol está preparada para establecer, de manera ordenada, sus propósitos del nuevo año y quiere hacerlo en compañía de su esposo con quien comparte el anhelo de alcanzar unos cuantos sueños.

Si quieres hacer realidad tus ilusiones, es preciso que tomes unos minutos para establecer tus principales fines, empezando por aquellos que traigan cambios importantes en tu vida. Puede ser estudiar en la universidad, rebajar una cantidad considerable de kilos, adquirir un vehículo o una vivienda.  En el momento en que identifiques tres o cuatro metas importantes podrás planificar las labores que has de llevar a cabo para alcanzarlas en el tiempo estipulado.

Al establecer tus propósitos es sumamente importante hacer una buena  descripción: ¿Cuánto dinero debes tener para crear un negocio propio? ¿Cómo vas a obtener ese dinero? ¿En cuánto tiempo puedes tenerlo? ¿Qué tipo de negocio será? En la medida en que respondas a estas preguntas, aclararás tu panorama, tocarás tierra y te darás cuenta de que las metas grandes están compuestas de otras más pequeñas que te llevarán al gran resultado.

Algunas personas escriben sus objetivos en un cuaderno o en un archivo digital que procuran leer con regularidad. Para otras, los dibujos son su manera de plasmar sus aspiraciones y hacen lo que llaman “mapas del tesoro” que colocan en un lugar visible en sus habitaciones.  Hay quienes, de manera más sofisticada, graban en su celular un mensaje con sus propósitos para escucharlo todos los días. Más que el formato, lo que importa es la convicción de que lo vas a lograr.

Cuando se tienen metas definidas se tiene un norte hacia dónde ir y una guía para direccionar nuestro esfuerzo y sacar el mayor provecho de nuestros recursos. El joven que quiere optar por una beca para estudiar ingeniaría aeroespacial en el exterior averigua cuales son los requisitos que debe cumplir para ganar y se prepara para ello con entusiasmo. El establecimiento de objetivos claramente definidos a corto, mediano y largo plazo aumenta considerablemente las probabilidades de éxito.

Marisol y Fernando han definido tres fines importantes para este año, tres para los próximos cinco años y tres que esperan cumplir en diez años. Todas traerán mejoras importantes a su calidad de vida. Esta actividad los ha llevado a establecer un plan de acción que contempla desde cambios de hábitos de consumo hasta la identificación de tareas que los llevarán al logro de estas grandes metas. Además, se han comprometido a revisar trimestralmente como van en el camino hacia el alcance de sus objetivos.

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En Navidad recordemos a los más necesitados


Alberto y Raquel preparan con mucho entusiasmo, como todos los años, un evento que les brinda gran satisfacción personal, la entrega de regalos de navidad a niños y adolescentes en situación de pobreza. Es una actividad en la involucran a sus hijos, familiares, amigos, empleados y conocidos. Con meses de anticipación comienzan a trabajar en la obtención de recursos para llevar a cabo una gran fiesta navideña en algún lugar de la ciudad en la que habrá comida, payasos, juegos, rifas y obsequios.

La Navidad es tiempo de regocijo, de compartir con los seres queridos y dar presentes, especialmente a los más jóvenes de la casa. Infelizmente, una buena parte de estos pequeños viven en hogares en los que el presupuesto apenas si alcanza para satisfacer las necesidades básicas. Por fortuna, cada vez más personas toman conciencia de esta situación y unen esfuerzos en torno a una causa común, llevar alegría a estos niños cada Navidad.

La economía familiar puede ser floreciente o no ser tan buena como en años pasados. Las necesidades del hogar pueden estar cubiertas en mayor o menor grado.  Lo que es cierto es que en la medida en que apoyemos causas sociales sentiremos un deleite que no tiene precio. La solidaridad humana puede ofrecer momentos de gozo a aquellos que se encuentran en situación crítica, especialmente a los niños y las personas más vulnerables.

No importa tu nivel de ingresos ni el tamaño de la ayuda que puedas entregar, lo que cuenta es lo que hagas. Un individuo con ingresos altos puede disponer, además de su tiempo,  de una cantidad importante de dinero para hacer labor social. Quienes tienen un presupuesto muy estrecho pueden colaborar con su presencia, bien sea preparando comida, ayudando a envolver regalos, buscando recursos o invitando a gente a participar.

Si cada uno de nosotros  apoya, el impacto de esta actividad será trascendental y podrá generar cambios importantes en la comunidad. Podemos ver a nuestro alrededor como, cada Navidad, grupos de personas se organizan para llevar ropa, regalos y entretenimiento a otros. Sin embargo, hace falta más gente dispuesta a poner manos a la obra y apoyar a cualquiera de las diferentes organizaciones o grupos que lideran esta tipo de iniciativas.

Alberto y Raquel provienen de hogares pobres y estudiaron gracias a becas financiadas por instituciones comprometidas con la responsabilidad social. Su forma de retribuir la ayuda recibida es devolver a la comunidad parte de lo que reciben como producto de su ejercicio profesional. Se han ocupado de que sus hijos aprendan a ser solidarios con su entorno por lo que los involucran en las actividades que llevan a cabo para que sean adultos conscientes de la importancia de su rol en la sociedad.

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Hay créditos buenos y otros que no lo son



Luisa y  Ernesto están contentos ya que acaban de ser notificados de la aprobación de un crédito hipotecario que les permitirá cumplir con una de sus grandes metas como pareja, adquirir su primera vivienda. Luisa llama a su mejor amiga, Karina, para darle la noticia y se sorprende cuando esta le cuenta que sus deudas de tarjetas de crédito no le permiten ahorrar y que sus ingresos, bastante altos, apenas le alcanzan para cubrir gastos ante el nivel de los pagos mensuales que debe hacer a los bancos.

El nacimiento del crédito, como se le conoce hoy en día se remonta al siglo XVI cuando aparecieron las instituciones financieras donde los empresarios exitosos del negocio marítimo y las colonias colocaban sus excedentes de dinero. Frente a esto, había personas que requerían fondos para realizar actividades económicas y así surgieron los préstamos para llevar efectivo de quienes lo poseían a quienes no. Los hay de distintos tipos, como los comerciales, los personales y el leasing, entre otros.

Si bien su espíritu es proveer crecimiento económico, desarrollo y bienestar, hay que considerar que no siempre cumple con este objetivo. Es muy importante distinguir un crédito bueno de uno malo para sacar el mejor provecho de él y evitar poner en riesgo la solvencia y seguridad financiera de las personas, familias, empresas y hasta ciudades o países. Es por ello que es tan importante incluir este tema dentro del estudio de las finanzas personales.

Los préstamos buenos financian bienes que se revalorizan en el tiempo o permiten llevar a cabo actividades comerciales que generan una utilidad o retorno financiero. La adquisición de un bien inmueble o la compra de materia prima son ejemplos de ellos. La mejor representación de los créditos malos son las deudas contraídas para adquirir bienes de consumo como artículos de uso personal o actividades que no generan renta y que, en su mayor parte, son pagados con tarjetas de crédito.

Antes de endeudarnos debemos analizar el uso que le daremos a ese dinero por el cual pagaremos intereses más gastos bancarios. Solicitar un pagaré personal para financiar un viaje de vacaciones  no rendirá ganancia alguna que permita generar flujo de caja para cumplir con el compromiso adquirido. Otro aspecto a analizar es la capacidad financiera para hacer frente a los pagos mensuales, de manera de evitar caer en mora o incluso terminar en un litigio con una institución bancaria por impago.

Luisa conversa con Karina acerca de la necesidad de ser comedido en el uso del dinero para evitar situaciones como la que está viviendo. Le propone guardar las tarjetas de crédito, limitar sus consumos al mínimo e incluso negociar con los bancos el pago de las deudas. Y cuando salgas de esto, prosigue, asegúrate de ocuparte de adquirir solamente préstamos buenos, es decir, aquellos que te brinden un retorno, bien sea para adquirir bienes que se revaloricen o que generen renta.

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