20/3/13

Con un presupuesto personal le sacarás más provecho a tu dinero



Armando está cansado de salir al auxilio de Nora, su novia,  con el pago de los servicios regulares como electricidad, teléfono o condominio porque ella se ha quedado sin efectivo para cumplir con sus compromisos. Y es que ella no sabe en que gasta su dinero, desconoce el monto de sus gastos fijos y la fecha en que debe hacer los pagos. Es por ello que Armando se dispone a enseñarle a construir un presupuesto mensual que le sirva de orientación para usar sus fondos de una mejor manera.

El presupuesto es una estimación de ingresos y egresos en un periodo de tiempo establecido. Es una herramienta sencilla que permite a las personas conocer en que han gastado su dinero y sirve de guía para planificar formas diferentes de utilizarlo. Gracias a su uso, se adquiere conocimiento del monto de deudas e intereses de financiamiento, fechas de vencimiento, consumo en alimentos, servicios, entretenimiento y, si hay, la cantidad ahorrada.

Las personas que no usan un presupuesto mensual van por la vida sin norte, sin un objetivo definido y se dan cuenta, tal vez, demasiado tarde, que han malgastado buena parte de los ingresos percibidos durante su etapa de vida productiva. Aquel que dice que no se da cuenta a donde va su dinero, seguramente desconoce las bondades de estimar los egresos  y, tal vez, nunca ha tenido a su lado a alguien que le haya hablado al respecto.

Elaborar un presupuesto puede parecer difícil y no es así. Primero, define en que formato lo harás: un cuaderno, una hoja de cálculo o en una aplicación de las muchas que hay en internet. Luego, buscas la información requerida, empezando por gastos fijos como comida, alquiler,  educación, transporte, servicios,  cuotas de préstamos, pagos de pólizas y entretenimiento. Luego, gastos variables como visitas al médico, regalo de cumpleaños de un hijo o la contribución para la verbena del colegio.

Un apartado imprescindible es el correspondiente al ahorro, aunque sea un monto que luzca insignificante, pues este es la base para realizar inversiones como adquisición de vivienda, vehículo o negocio propio. Normalmente se habla de hacer un presupuesto mensual, el cual debería prepararse los últimos días del mes anterior. Sin embargo, hay personas que lo manejan de forma quincenal, semanal o trimestral y les funciona muy bien. Lo importante es adaptarlo al estilo de vida de cada quién.

Armando le sugiere a Nora que, en la medida en que efectúe pagos, anote el monto en la hoja de cálculo que está usando de forma que, al final de mes, revise lo que hizo y así pueda aplicar correctivos en el próximo mes. Durante tres meses lo haré contigo para que hagas el hábito y luego lo harás tú sola, le dice Armando. Ya verás, en tres meses, que no hará falta que vuelva a auxiliarte con tus pagos porque los harás en el momento apropiado si te guías por tu presupuesto.

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14/3/13

Organicemos nuestros documentos por la seguridad de nuestra familia



Juan y Mariela regresan del funeral de un gran amigo sumidos en el dolor. Encontraron a una viuda que desconoce cuántas cuentas bancarias tenía su difunto esposo, si poseía póliza de vida y la ubicación de los documentos del apartamento y vehículos. Los gastos del funeral han sido cubiertos por una póliza funeraria de cuya existencia, afortunadamente,  conocía su socio. Juan y Mariela archivan cuidadosamente los documentos importantes de sus vidas y deciden compartir este asunto con sus hijos.

A lo largo de nuestras vidas, además de años, adquirimos activos que conforman nuestro patrimonio personal y familiar. Al principio, no le damos importancia a las facturas y documentos de propiedad porque son pocos y, tal vez,  el desembolso de dinero no ha sido considerable. Sin embargo, el manejo de un archivo nos evitará inconvenientes tanto a nosotros como a nuestros familiares ante circunstancias como una enfermedad grave o la muerte temprana.

Se sugiere que todos los documentos se ubiquen en un mismo sitio, bien sea un escritorio, una gaveta o una caja así como en formato digital que podamos compartir con ciertas personas.  Los jefes de familia han de saber de su ubicación y quienes viven solos deberían informar a una persona de confianza. Los padres, ya en la tercera edad, deben indicar a sus hijos donde están guardados, en prevención de que ocurran  hechos imprevistos como accidentes o enfermedades graves.

Hay distintos tipos de documentos. En principio, los de identificación como partida de nacimiento, cédula de identidad, pasaporte, licencia de conducir, algunos de los cuales llevamos con nosotros en todo momento. Tenemos los documentos relacionados con los productos financieros que usamos como cuentas y tarjetas de crédito y las facturas de los bienes comprados que sirven para hacer efectiva la garantía en caso que se deterioren durante su vigencia.

Luego están los títulos de propiedad de bienes muebles e inmuebles. Adicionalmente están las pólizas de salud, vehículo, inmuebles, seguros de vida y servicios funerarios.  Por otra parte, tenemos respaldos de inversiones como planes de ahorro, acciones del mercado bursátil y cuentas en moneda dura. A esto se suman los certificados de estudios y los exámenes y tratamientos médicos relevantes, especialmente ante condiciones especiales como diabetes, tensión alta o demencia.

Juan y Mariela invitan a sus hijos a revisar cada una de las carpetas en las que se encuentran todos los documentos importantes de la familia. Les indican los nombres de las personas a las que hay que llamar en caso de emergencia (asesores de seguros, abogados, socios, familiares).  Recuerdan el nombre del tutor designado para el caso en que queden huérfanos antes de llegar a la mayoría de edad. Saben que con esto están protegiendo a sus hijos y les enseñan cómo actuar ante una emergencia.

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La póliza de vida, alternativa para proteger a los socios de una empresa


Juan, David y Armando reconocen que el éxito de su firma de consultoría IT es producto de un trabajo de equipo en el que cada miembro ha asumido sus funciones a cabalidad.  Sin embargo, conscientes que no hay en su grupo familiar quien los sustituya en caso de fallecimiento prematuro, buscan una alternativa para proteger a sus familias y a la empresa si esto sucede. Su asesor financiero les propone una solución a través del instrumento financiero ya conocido por ellos, la póliza de vida.

Cuando uno de los accionistas muere afecta la seguridad financiera de su familia  y la del negocio. Los que quedan a cargo pueden ver como los herederos venden sus acciones a un tercero o asumen, sin experiencia alguna, el lugar del ausente en la dirección de la organización. Algunas viudas toman el puesto del esposo desaparecido en su afán de asegurar los ingresos para la manutención de sus hijos llegando a ocasionar, a causa de la toma de decisiones erróneas, grandes desastres.

Para proteger la continuidad de la empresa, los socios pueden hacer un acuerdo de compra- venta en el que se formalice el compromiso de no vender las acciones a un tercero en caso de la defunción de uno de ellos. Establecen, con asesoría legal y financiera adecuada, un precio justo que los socios que permanezcan con vida pagarán a los herederos por la participación accionaria que les corresponde. Esta planificación requiere que haya un fondo de dinero disponible para tal fin.

El establecimiento de un fondo equivalente al precio justo del negocio no debería implicar congelamiento de capital en una cuenta bancaria o adquisición de  deuda para obtener el monto en cuestión. Se requiere de un instrumento financiero que garantice la disponibilidad de dinero en efectivo en el momento en que ocurra el deceso de uno de los socios. La póliza de vida ofrece suficientes ventajas financieras y fiscales para convertirse en una buena alternativa para cumplir la voluntad de los accionistas.

Cada socio adquiere una póliza de vida con una cobertura igual al valor de su participación en la sociedad, estableciendo como beneficiaria a la empresa, previo acuerdo con sus familias. De esta manera, los herederos del socio fallecido se comprometen a vender sus acciones al resto de los socios y reciben, a cambio,  dinero en efectivo, proveniente de la póliza de vida previamente adquirida, y aprovechan las ventajas financieras y fiscales de este instrumento.

Juan, David y Armando comparten con sus esposas su plan para asegurar la continuidad de la firma que han levantado con tanto esfuerzo así  como la estabilidad financiera de sus hogares si alguno de ellos muere en una edad productiva. Ellas, comprometidas en mantener la calidad de vida de sus hijos  y en garantizarles un futuro prometedor, apoyan a sus esposos en la adquisición de pólizas de vida como parte de su planificación empresarial.

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