28/9/14

¿Qué ganas al planificar tu sucesión?


La vida de Karina ha dado un vuelco desde que se convirtió en la única heredera de su tía, que vivía en Nueva york desde hace muchos años. Al fallecer, le ha dejado bienes inmuebles, acciones de compañías alrededor del mundo, varias pólizas de vida, además de otros bienes. ¿Está preparada Karina para llevar a cabo el proceso de tramitación de la sucesión y manejar apropiadamente el patrimonio que le dejó su tía?

Hablar de la muerte es incómodo, sin embargo, es el único viaje seguro para todos los seres humanos. Esto impide a muchos jefes de hogar programar la transferencia de su herencia cuando dejen este mundo. Como consecuencia, muchos hijos rematan parte del capital que creó su progenitor  o terminan aceptando al Estado como socio en las empresas familiares para pagar los impuestos de sucesión.

Con la planificación, un padre de familia puede evitar problemas futuros en su entorno familiar relacionados con la sucesión, permite preparar a quienes llevarán las riendas del negocio y, en caso de que sus herederos no estén interesados en participar en el mismo, tiene tiempo  de entrenar a un tercero o, ya entrado en el momento del retiro, vender su empresa por un precio justo y razonable.

Todos hemos escuchado historias de personas que han acumulado una cuantiosa fortuna y han considerado que lo más importante del proceso de sucesión es hacer, en vida, el traspaso de todos sus bienes a sus hijos. También hemos conocido casos en que las viudas de esos hijos se han quedado con el patrimonio de sus suegros, quienes han terminado en la pobreza y viviendo de la caridad.

Unas cuantas empresas han desaparecido luego de que uno de los socios ha fallecido y su viuda, sin ninguna experiencia y conocimiento, decide ocupar su lugar para asegura un sueldo con que mantener a sus hijos. En otras situaciones, los herederos, en afán de mantener el control de su porcentaje accionario, toman decisiones que ponen en riesgo la continuidad del negocio y  afectan a los otros socios.

Esto nos lleva a una conclusión. Es necesario pensar en el momento de la partida, estudiar y planificar las acciones que faciliten la sucesión. Es preciso conocer el marco legal e identificar instrumentos financieros que minimicen el impacto fiscal. Es fundamental rodearse de los mejores asesores para garantizar, en vida, que una vez que se emprenda ese viaje, los seres queridos no padezcan una segunda muerte, la financiera.


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18/9/14


Te invito a ver mi participación en el programa "Mujeres en Todo" del 07/10/2010 en la que conversamos sobre el ahorro y las finanzas personales




Te invito a ver mi participación en el programa "Soluciones" en el que tratamos aspectos importantes del papel que juegan las pólizas en la protección del patrimonio personal, familiar y empresarial.


14/9/14

Emigrar requiere de una buena preparación


Rafael ha recibido varias invitaciones de amigos y empresarios de otros países para que
emigre. Consciente de que es un paso importante para el que hay que prepararse, ha hecho varios viajes al exterior, ha visto oportunidades interesantes y, antes de seguir, le pregunta a su amigo Armando, que tiene experiencia en esto: “¿Cómo me preparo para emigrar?”

Actualmente, los movimientos de personas entre países son más frecuentes que en el pasado. La emigración obedece a varias causas, entre las que se encuentran: estudiar, trabajar, invertir, escapar de persecución, acompañar a familiares. En estos tiempos somos testigos del éxodo de muchos amigos. ¿Sabemos que han hecho antes de irse?

Todo proceso de emigración requiere de un trabajo previo para evitar inconvenientes futuros. Es preciso dejar cerrados los asuntos en el país de origen. El paso inicial es hacer una lista de todos los trámites que hay que cumplir en lo personal, legal, profesional, familiar. Si un matrimonio joven, con hijos pequeños, estima partir en un año, tiene mucho por hacer antes de irse y debe comenzar de inmediato.

Uno de los aspectos más engorrosos es la legalización de títulos profesionales, certificación de notas y pensum, además de las  constancias originales de empleos y referencias bancarias y comerciales. En lo personal, es imprescindible legalizar partidas de nacimiento y, según el país y las condiciones del viaje, obtener certificados de antecedentes penales, vacunas y pólizas de salud.

Si, en el momento de la despedida, faltan asuntos como ventas de vehículos o bienes inmuebles, trámites de becas o solicitud de finiquitos, será necesario dejar un poder a alguien de confianza para que los haga en nuestro nombre. Se sugiere cerrar las cuentas bancarias, cancelar las tarjetas de crédito y otros préstamos bancarios.


Es muy conveniente hacerse una revisión médica general y solicitar los informes médicos cuando se ha padecido dolencias como hepatitis o cáncer, así como cuando se sufre de enfermedades crónicas como hipertensión. Se debe actualizar la historia médica completa de niños y adultos. Esto es parte de lo que hay que hacer en el país de residencia y queda pendiente la preparación para la nueva vida en otro país.

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7/9/14

Una póliza de vida hace la diferencia


Luisa y Ernesto esperan con mucha emoción la llegada de su primer hijo y, siguiendo la
recomendación de sus mentores, se reúnen con un asesor financiero para conocer los beneficios de contar con una póliza de vida y le hacen una solicitud: "Por favor ¿puede mostrarnos con ejemplos de la vida real, la diferencia entre contar o no con la protección de un Seguro de vida?"

Todos hemos presenciado las distintas situaciones en que quedan las familias cuando fallecen los jefes del hogar.  Unas mantienen su calidad de vida mientras que otras transitan un camino de penurias financieras. Se ven casos como el de aquel señor que asume la manutención de la viuda y los hijos de su mejor amigo quién murió repentinamente dejando a los suyos sin dinero.

En una oportunidad, continúa el asesor, conocí a un hombre de mediana edad que me dijo que hubiera querido que su padre hubiera tenido una póliza de vida. Quedó huérfano cuando estaba empezando la Universidad, y, por ser el mayor, tuvo que dejar sus estudios y empezar a trabajar para colaborar con su mamá en la manutención de sus tres hermanos menores. Fueron tiempos de mucha estrechez económica.

"Recuerdo la primera vez que supe del beneficio de una póliza de vida", dice el asesor.  Era un matrimonio joven, sin hijos. El falleció en un accidente automovilístico y ella fue la beneficiaria de una póliza de vida de USD 2.000.000,00. Constituyó, con parte de ese monto, un fondo para becas en la Universidad en la que él se graduó y hoy, 20 años después, se siguen otorgando becas en su nombre.

-En una oportunidad visité a una mujer joven que me comentó que ella y su esposo contrataron sus pólizas de vida antes del nacimiento de su hija - prosigue el asesor.
Su padre murió cuando ella era una adolescente y, gracias a la póliza de vida que tenía, siguió  estudiando en el mismo colegio, viviendo en la misma casa, se graduó en una universidad privada y recibió efectivo para empezar su propio negocio.

Un emprendedor, cliente de un amigo, enfermó gravemente en medio de la quiebra de su empresa. Ante su estado de salud, solicitó el 50% de anticipo de la cobertura de su póliza de vida. Viajó a Europa a recibir un  tratamiento que le permitió recuperarse y sobró dinero con el que empezó otro negocio. Actualmente, disfruta de su “nueva vida” junto a sus seres queridos, gracias a la póliza de vida que adquirió años atrás.


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Nociones acerca de los paraísos fiscales


En el colegio de Guillermo, se ha dado inicio a un ciclo de conversatorios dentro de  una
campaña destinada a llevar cultura financiera a los alumnos. En bachillerato, cada lunes, un grupo de estudiantes hace una exposición sobre un tema elegido por ellos mismos. Guillermo está emocionado porque le corresponde presentar un tema que le llama mucha la atención, los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales son territorios de baja o nula tributación que, en  función de sus procedimientos internos, garantizan la opacidad de las transacciones realizadas por inversionistas extranjeros que mantienen cuentas bancarias o sociedades en sus territorios. Este incentivo fiscal se mantiene, siempre y cuando no realicen ninguna actividad comercial allí, en cuyo caso, serían sometidos a un régimen fiscal diferente.

Son, en su mayoría, países pequeños, con pocos recursos, que buscan atraer divisas para sostener su economía. Por su parte, los inversionistas buscan una alternativa a la carga impositiva elevada de sus países de origen. Esto ha ocasionado reclamos por parte de las naciones que padecen fuga de sus capitales y pierden, de esta forma, una fuente de ingresos importante por concepto de impuestos.

En los paraísos fiscales es posible ocultar la titularidad de empresas o cuentas bancarias. Esto ha ocasionado presiones, a través de organismos internacionales, sobre sus gobiernos en la búsqueda de  cambios en sus leyes, dentro del marco de  la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el lavado de capitales.

La lista de paraísos fiscales más conocida es la que la Organización para el Comercio y Desarrollo Económico (OCDE) realiza desde el año 2000, la cual, inicialmente, incluía 31 países. En 2013, sólo aparecieron dos jurisdicciones: Nauru, Micronesia y Niue, Nueva Zelanda. Los países que han salido de esta lista, los países se han adherido a varios convenios para lo cual debieron mejorar la transparencia e intercambio fiscal.

Adicionalmente, la OCDE creó el grupo de “otros centros financieros” que, si bien no fueron etiquetados como paraísos fiscales, mostraban insuficiencias en la transparencia con la que manejaban sus aspectos fiscales. Los dos últimos países en salir de esta clasificación fueron Uruguay (2011) y Guatemala (2012).


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22/8/14

Basta de excusas: hay muy buenos motivos para ahorrar



Rafael ha tenido una conversación muy interesante con su papá y se siente dichoso de tener encontrar en él un buen amigo, excelente compañero de trabajo y su mejor mentor. Esta mañana, antes de empezar sus actividades como médicos en la clínica de la familia, le pidió orientación para motivar a su prometida, Emilia, a reforzar el hábito de ahorrar pues considera que es un  tema en el que deben estar de acuerdo antes de contraer matrimonio.

El ahorro es la diferencia entre los ingresos y el consumo. Era practicado desde tiempos remotos en civilizaciones como la egipcia, china e inca para guardar parte de la cosecha con el fin de hacer frente a imprevistos como largas sequias o ataques de plagas. En la medida en que el sistema financiero se ha masificado y diversificado, han aparecido numerosas alternativas para acometerlo, desde simple cuentas de ahorro a planes de ahorro para educación de los hijos o el  retiro en la tercera edad.

Es una de las mejores prácticas que puede tener una persona responsable consigo misma y con sus seres queridos. Cada vez que se percibe una entrada de efectivo, cualquiera que sea su origen, salario, renta, herencia o premio se debe reservar una parte, la cual servirá para atender diferentes necesidades que se hacen presentes a lo largo de nuestras vidas. Los niños pueden aprender a ahorrar con una alcancía en la que guarden una porción del dinero que reciban como regalo o mesada.

En momentos en los que es imperativo hacer un desembolso para atender un gasto extraordinario como una emergencia, podemos acudir a nuestros ahorros. Ante una eventualidad como una muela rota o una tubería rota, una cuenta de ahorro se convierte en la solución del problema que, en otras circunstancias, puede transformarse en un drama que amerite soportar el dolor o acostumbrarse a vivir con una gotera en el techo.

El ahorro es la vía para hacer realidad nuestros sueños  y la base para la construcción de un patrimonio personal o familiar. A partir de él, es posible adquirir una vivienda, dar  a los hijos la mejor educación, emprender un negocio propio, llevar a cabo el viaje familiar largamente anhelado o remodelar nuestro hogar.  Cuando se poseen metas y objetivos claros, se incentiva la acción de ahorrar  y se abre el camino para acostumbrarse a esta buena rutina.

Rafael propondrá a su novia, Emilia, que elaboren juntos una lista detallada  con las metas comunes en el corto, mediano y largo plazo en la que especifiquen el monto a ahorrar para alcanzarlas en el tiempo estimado y definirán, adicionalmente, cuanto guardarán para las emergencias. Para él es muy importante guardar parte de sus ingresos y, desde niño, ha experimentado la gratificación de alcanzar sus metas a partir del uso del dinero que ha reservado para su logro.


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Antes de endeudarte, analiza tu capacidad de pago



Miguel no ha emitido palabra durante la cena y Juan, que conoce muy bien a su hijo, percibe que algo le preocupa. Al levantarse de la mesa lo invita a caminar un rato con el objetivo de investigar que le ocurre. Este le cuenta que su amiga  y compañera de clases, Verónica, está muy triste porque sus padres, personas sin control financiero alguno, venderán la casa para pagar la deuda que tienen con varios bancos por lo que tendrá que mudarse y abandonar el colegio al que asiste desde niña.

El endeudamiento exagerado es producto del uso irracional y desmedido del crédito y ocurre en todos los estratos sociales. Hay quienes tardan más en cobrar la quincena que en pagarle a sus acreedores. He tropezado con quienes piden prestado para ir al cine, obtener muebles nuevos y hasta para viajar a Miami. Luego, descubren que el  monto que deben pagar es superior a sus ingresos mensuales y, mientras unos se esconden otros piden más préstamos.

El endeudamiento exagerado tiene graves consecuencias a nivel personal, familiar y profesional que van desde el deterioro de las relaciones interpersonales hasta poner en riesgo la estabilidad financiera. Hemos escuchado historias de padres que han tenido que  socorrer a los hijos incapaces de cumplir con sus compromisos y esposas que ponen en riesgo el patrimonio familiar por deudas contraídas para remodelar la casa sin considerar que los ingresos del hogar son insuficientes para pagarlas.

Los que planifican el uso del dinero hablan del endeudamiento sano que no es más que cuidar la capacidad para seguir cubriendo los gastos fijos y hacer frente a las cuotas del préstamo. Antes de adquirir un vehículo, estudian los montos de las cuotas mensuales y, sí el presupuesto no cuadra compran un carro más modesto que puedan pagar en sin caer en morosidad. Para ellos, la seguridad financiera de la familia es un asunto prioritario.

Al tratar este tema, surge la pregunta: ¿cuánto es el monto ideal de la deuda? Lo más frecuente es decir que un 30% de los ingresos mensuales para que se cubran los gastos normales y el pago del financiamiento. Además, es importante procurar  a la hora de solicitar un crédito, que sea para hacerse de bienes que se revalorizan en el tiempo como un bien inmueble antes que destinarlo a satisfacer un impulso o deseo no incluido en el presupuesto personal o familiar.

Juan, una vez conocido el origen de la  tristeza de su hijo, le habla de la importancia de actuar con cautela a la hora de usar el dinero. Le explica porque hace un presupuesto mensual y planifica las compras importantes. También le comenta que antes de contraer una deuda, analiza cuidadosamente la capacidad de pago para no poner en riesgo la salud financiera de los miembros del hogar. Es decir, prosigue, nos arropamos hasta donde alcanza la cobija y trabajamos para que esta sea más grande cada día.

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Organicemos nuestros documentos por la seguridad de nuestra familia



Juan y Mariela regresan del funeral de un gran amigo sumidos en el dolor. Encontraron a una viuda que desconoce cuántas cuentas bancarias tenía su difunto esposo, si poseía póliza de vida y la ubicación de los documentos del apartamento y vehículos. Los gastos del funeral han sido cubiertos por una póliza funeraria de cuya existencia, afortunadamente,  conocía su socio. Juan y Mariela archivan cuidadosamente los documentos importantes de sus vidas y deciden compartir este asunto con sus hijos.

A lo largo de nuestras vidas, además de años, adquirimos activos que conforman nuestro patrimonio personal y familiar. Al principio, no le damos importancia a las facturas y documentos de propiedad porque son pocos y, tal vez,  el desembolso de dinero no ha sido considerable. Sin embargo, el manejo de un archivo nos evitará inconvenientes tanto a nosotros como a nuestros familiares ante circunstancias como una enfermedad grave o la muerte temprana.

Se sugiere que todos los documentos se ubiquen en un mismo sitio, bien sea un escritorio, una gaveta o una caja así como en formato digital que podamos compartir con ciertas personas.  Los jefes de familia han de saber de su ubicación y quienes viven solos deberían informar a una persona de confianza. Los padres, ya en la tercera edad, deben indicar a sus hijos donde están guardados, en prevención de que ocurran  hechos imprevistos como accidentes o enfermedades graves.

Hay distintos tipos de documentos. En principio, los de identificación como partida de nacimiento, cédula de identidad, pasaporte, licencia de conducir, algunos de los cuales llevamos con nosotros en todo momento. Tenemos los documentos relacionados con los productos financieros que usamos como cuentas y tarjetas de crédito y las facturas de los bienes comprados que sirven para hacer efectiva la garantía en caso que se deterioren durante su vigencia.

Luego están los títulos de propiedad de bienes muebles e inmuebles. Adicionalmente están las pólizas de salud, vehículo, inmuebles, seguros de vida y servicios funerarios.  Por otra parte, tenemos respaldos de inversiones como planes de ahorro, acciones del mercado bursátil y cuentas en moneda dura. A esto se suman los certificados de estudios y los exámenes y tratamientos médicos relevantes, especialmente ante condiciones especiales como diabetes, tensión alta o demencia.

Juan y Mariela invitan a sus hijos a revisar cada una de las carpetas en las que se encuentran todos los documentos importantes de la familia. Les indican los nombres de las personas a las que hay que llamar en caso de emergencia (asesores de seguros, abogados, socios, familiares).  Recuerdan el nombre del tutor designado para el caso en que queden huérfanos antes de llegar a la mayoría de edad. Saben que con esto están protegiendo a sus hijos y les enseñan cómo actuar ante una emergencia.

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Juan y Mariela regresan del funeral de un gran amigo sumidos en el dolor. Encontraron a una viuda que desconoce cuántas cuentas bancarias tenía su difunto esposo, si poseía póliza de vida y la ubicación de los documentos del apartamento y vehículos. Los gastos del funeral han sido cubiertos por una póliza funeraria de cuya existencia, afortunadamente,  conocía su socio. Juan y Mariela archivan cuidadosamente los documentos importantes de sus vidas y deciden compartir este asunto con sus hijos.

A lo largo de nuestras vidas, además de años, adquirimos activos que conforman nuestro patrimonio personal y familiar. Al principio, no le damos importancia a las facturas y documentos de propiedad porque son pocos y, tal vez,  el desembolso de dinero no ha sido considerable. Sin embargo, el manejo de un archivo nos evitará inconvenientes tanto a nosotros como a nuestros familiares ante circunstancias como una enfermedad grave o la muerte temprana.

Se sugiere que todos los documentos se ubiquen en un mismo sitio, bien sea un escritorio, una gaveta o una caja así como en formato digital que podamos compartir con ciertas personas.  Los jefes de familia han de saber de su ubicación y quienes viven solos deberían informar a una persona de confianza. Los padres, ya en la tercera edad, deben indicar a sus hijos donde están guardados, en prevención de que ocurran  hechos imprevistos como accidentes o enfermedades graves.

Hay distintos tipos de documentos. En principio, los de identificación como partida de nacimiento, cédula de identidad, pasaporte, licencia de conducir, algunos de los cuales llevamos con nosotros en todo momento. Tenemos los documentos relacionados con los productos financieros que usamos como cuentas y tarjetas de crédito y las facturas de los bienes comprados que sirven para hacer efectiva la garantía en caso que se deterioren durante su vigencia.

Luego están los títulos de propiedad de bienes muebles e inmuebles. Adicionalmente están las pólizas de salud, vehículo, inmuebles, seguros de vida y servicios funerarios.  Por otra parte, tenemos respaldos de inversiones como planes de ahorro, acciones del mercado bursátil y cuentas en moneda dura. A esto se suman los certificados de estudios y los exámenes y tratamientos médicos relevantes, especialmente ante condiciones especiales como diabetes, tensión alta o demencia.

Juan y Mariela invitan a sus hijos a revisar cada una de las carpetas en las que se encuentran todos los documentos importantes de la familia. Les indican los nombres de las personas a las que hay que llamar en caso de emergencia (asesores de seguros, abogados, socios, familiares).  Recuerdan el nombre del tutor designado para el caso en que queden huérfanos antes de llegar a la mayoría de edad. Saben que con esto están protegiendo a sus hijos y les enseñan cómo actuar ante una emergencia.

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Juan y Mariela regresan del funeral de un gran amigo sumidos en el dolor. Encontraron a una viuda que desconoce cuántas cuentas bancarias tenía su difunto esposo, si poseía póliza de vida y la ubicación de los documentos del apartamento y vehículos. Los gastos del funeral han sido cubiertos por una póliza funeraria de cuya existencia, afortunadamente,  conocía su socio. Juan y Mariela archivan cuidadosamente los documentos importantes de sus vidas y deciden compartir este asunto con sus hijos.

A lo largo de nuestras vidas, además de años, adquirimos activos que conforman nuestro patrimonio personal y familiar. Al principio, no le damos importancia a las facturas y documentos de propiedad porque son pocos y, tal vez,  el desembolso de dinero no ha sido considerable. Sin embargo, el manejo de un archivo nos evitará inconvenientes tanto a nosotros como a nuestros familiares ante circunstancias como una enfermedad grave o la muerte temprana.

Se sugiere que todos los documentos se ubiquen en un mismo sitio, bien sea un escritorio, una gaveta o una caja así como en formato digital que podamos compartir con ciertas personas.  Los jefes de familia han de saber de su ubicación y quienes viven solos deberían informar a una persona de confianza. Los padres, ya en la tercera edad, deben indicar a sus hijos donde están guardados, en prevención de que ocurran  hechos imprevistos como accidentes o enfermedades graves.

Hay distintos tipos de documentos. En principio, los de identificación como partida de nacimiento, cédula de identidad, pasaporte, licencia de conducir, algunos de los cuales llevamos con nosotros en todo momento. Tenemos los documentos relacionados con los productos financieros que usamos como cuentas y tarjetas de crédito y las facturas de los bienes comprados que sirven para hacer efectiva la garantía en caso que se deterioren durante su vigencia.

Luego están los títulos de propiedad de bienes muebles e inmuebles. Adicionalmente están las pólizas de salud, vehículo, inmuebles, seguros de vida y servicios funerarios.  Por otra parte, tenemos respaldos de inversiones como planes de ahorro, acciones del mercado bursátil y cuentas en moneda dura. A esto se suman los certificados de estudios y los exámenes y tratamientos médicos relevantes, especialmente ante condiciones especiales como diabetes, tensión alta o demencia.

Juan y Mariela invitan a sus hijos a revisar cada una de las carpetas en las que se encuentran todos los documentos importantes de la familia. Les indican los nombres de las personas a las que hay que llamar en caso de emergencia (asesores de seguros, abogados, socios, familiares).  Recuerdan el nombre del tutor designado para el caso en que queden huérfanos antes de llegar a la mayoría de edad. Saben que con esto están protegiendo a sus hijos y les enseñan cómo actuar ante una emergencia.

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La póliza de vida, alternativa para proteger a los socios de una empresa


Juan, David y Armando reconocen que el éxito de su firma de consultoría IT es producto de un trabajo de equipo en el que cada miembro ha asumido sus funciones a cabalidad.  Sin embargo, conscientes que no hay en su grupo familiar quien los sustituya en caso de fallecimiento prematuro, buscan una alternativa para proteger a sus familias y a la empresa si esto sucede. Su asesor financiero les propone una solución a través del instrumento financiero ya conocido por ellos, la póliza de vida.

Cuando uno de los accionistas muere afecta la seguridad financiera de su familia  y la del negocio. Los que quedan a cargo pueden ver como los herederos venden sus acciones a un tercero o asumen, sin experiencia alguna, el lugar del ausente en la dirección de la organización. Algunas viudas toman el puesto del esposo desaparecido en su afán de asegurar los ingresos para la manutención de sus hijos llegando a ocasionar, a causa de la toma de decisiones erróneas, grandes desastres.

Para proteger la continuidad de la empresa, los socios pueden hacer un acuerdo de compra- venta en el que se formalice el compromiso de no vender las acciones a un tercero en caso de la defunción de uno de ellos. Establecen, con asesoría legal y financiera adecuada, un precio justo que los socios que permanezcan con vida pagarán a los herederos por la participación accionaria que les corresponde. Esta planificación requiere que haya un fondo de dinero disponible para tal fin.

El establecimiento de un fondo equivalente al precio justo del negocio no debería implicar congelamiento de capital en una cuenta bancaria o adquisición de  deuda para obtener el monto en cuestión. Se requiere de un instrumento financiero que garantice la disponibilidad de dinero en efectivo en el momento en que ocurra el deceso de uno de los socios. La póliza de vida ofrece suficientes ventajas financieras y fiscales para convertirse en una buena alternativa para cumplir la voluntad de los accionistas.

Cada socio adquiere una póliza de vida con una cobertura igual al valor de su participación en la sociedad, estableciendo como beneficiaria a la empresa, previo acuerdo con sus familias. De esta manera, los herederos del socio fallecido se comprometen a vender sus acciones al resto de los socios y reciben, a cambio,  dinero en efectivo, proveniente de la póliza de vida previamente adquirida, y aprovechan las ventajas financieras y fiscales de este instrumento.

Juan, David y Armando comparten con sus esposas su plan para asegurar la continuidad de la firma que han levantado con tanto esfuerzo así  como la estabilidad financiera de sus hogares si alguno de ellos muere en una edad productiva. Ellas, comprometidas en mantener la calidad de vida de sus hijos  y en garantizarles un futuro prometedor, apoyan a sus esposos en la adquisición de pólizas de vida como parte de su planificación empresarial.

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