6 de febrero de 2014

Hay amores que cuidan el dinero


Nora y Armando, como pareja, se complementan en muchos aspectos, sin embargo, el origen de la mayoría de sus desacuerdos proviene de cómo se relacionan con el dinero. Armando es bastante cuidadoso al disponer de él, aun cuando le va muy bien en los negocios, mientras que ella no tiene idea en que lo gastó ni cuanto le queda en la cuenta.  Para algunas personas, el dinero es un gran aliado en su vida mientras que para otras, no merece ningún tipo de aprecio o apego.

La forma como vemos el dinero, determina la manera en que lo usamos. El joven que encuentra en el dinero un recurso para alcanzar sus metas, se acostumbra a manejarlo mediante un presupuesto, el cual revisa, por lo menos una vez a la semana. Se ocupa por aprender cómo puede invertir y que son créditos buenos, procura apoyar su seguridad financiera con pólizas (salud, vida, vehículo, vivienda) y ahorra parte de sus ingresos. En fin, adquiere nociones de finanzas.

Quién se lleva bien con el dinero sabe que tener más o mucho no es garantía de felicidad, no obstante, reconoce que no tenerlo hace la vida mucho más difícil. Cuando en un hogar se daña un electrodoméstico la mayor angustia, usualmente, es pensar cuánto puede costar la reparación y sus  implicaciones en el presupuesto familiar. Por esto, vale la pena aprovechar la época en que se produce más dinero para ahorrar e invertir en preparación para un futuro en el que las condiciones nos sean adversas.

Llevar a cabo una actividad profesional que genera poco o ningún placer, solamente por el dinero, a la larga, se convierte en una fuente de desdicha. Al practicar con  pasión un oficio, para el cual se tiene vocación, la tendencia natural es a hacerlo muy bien y, en el camino, comienza a llegar el dinero. Los ingresos provenientes de una actividad que nos gusta son bien recibidos y deberían ser usados con el mismo cariño con el que se han producido.

Una persona que aprecia las bondades que el dinero trae a su vida, trata con mucha responsabilidad el tema de los préstamos. Está consciente de que hay que evaluar la capacidad de endeudamiento antes de solicitar un crédito. Se asegura de hacer uso de créditos buenos que son los que permiten adquirir activos productivos y que, por lo general, implican que al terminar de pagar la deuda, el bien o servicio adquirido valga mucho más de lo que se ha pagado por él.

Armando le demuestra a Nora lo que ha logrado en la vida gracias al aprecio que siente por el dinero, al cual ve como una herramienta para alcanzar los objetivos que se ha propuesto. Le demuestra que, en este momento, pueden disfrutar de una mejor calidad de vida gracias al retorno de los negocios que manejan, producto de la inversión inteligente de lo que se ha ahorrado con ese fin. Para él, mantener una buena relación con el dinero, siempre rinde frutos.

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26 de enero de 2014

El aporte de la educación financiera


Miguel y Raúl, viven intensamente su adolescencia. Constantemente buscan nuevos retos. Aprovechan el inicio de un nuevo año para trabajar en un proyecto para la Fundación en la que hacen labor social. En esta oportunidad se proponen enseñar Finanzas Personales a niños y jóvenes de escasos recursos como una herramienta para que mejoren su relación con el dinero y con ello potenciar una mejor calidad de vida.

El dinero forma parte de nuestra existencia desde que nacemos. Frecuentemente, escuchamos comentarios negativos acerca de lo que representa, como que es malo y sucio. Afortunadamente, unos cuantos reconocen que, bien ganado y bien usado, es un medio para alcanzar sus metas y disfrutar de un mejor nivel de vida. Con él se adquiere una casa, se financia la educación de los hijos y se monta un negocio propio.

La comprensión de que la educación financiera es fundamental para hacer un mejor uso de nuestros recursos financieros evitaría muchos problemas como el endeudamiento excesivo, la falta de ahorro y las penurias de la tercera edad. La educación financiera debería formar parte del sistema educativo y de la formación que reciben nuestros niños en sus hogares para construir una mejor sociedad.

La educación financiera hace posible el cambio de paradigma acerca del rol del dinero en el diario vivir. El niño que está consciente de que es la vía para construir un patrimonio y que antes de gastarlo, ha de procurar, invertirlo, tendrá más probabilidades de hacer realidad sus sueños que el niño que lo ve como algo que no merece ser cuidado y, por lo tanto, no planifica su uso.

Aquel que ha recibido educación financiera, reconoce el valor del dinero en su vida y establece prioridades en su administración. Puede construir hábitos como ahorrar, siempre, una parte de lo que percibe, bien sea que provenga de su trabajo o de un regalo. El niño que acostumbra a guardar parte de su mesada, de adulto considerará normal ahorrar parte de sus ingresos mensuales.

Miguel y Raúl se preparan, con mucho entusiasmo y responsabilidad, para empezar su labor pedagógica pues, en sus hogares, han aprendido que la educación financiera les enseña conceptos cuya aplicación reporta excelentes ganancias a lo largo de la vida. Para ellos es normal hacer una lista anual de metas, llevar un  flujo de caja mensual, ahorrar parte de su mesada y planificar sus compras.

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Empezando el año siendo proactivos

Carlota se reúne con Mariela, tal como hacen todos los primeros días de cada año. Es la oportunidad para hacer un repaso de logros alcanzados, evaluar aspectos a mejorar y compartir propósitos del nuevo año que recién empieza. Carlota manifiesta que tiene un propósito para cada mes, siendo el primero, convertirse en una persona proactiva para lo que requiere el apoyo de Mariela.

Un sujeto proactivo asume el control de su conducta ante situaciones difíciles, toma la iniciativa sobre su propia vida y desarrolla acciones creativas para generar cambios positivos en sus circunstancias. El individuo proactivo elige como actuar ante los distintos escenarios  que se le presentan y asume plena responsabilidad de las decisiones que toma para alcanzar sus objetivos.

Cuando encontramos a alguien que centra sus esfuerzos en las áreas  sobre las que tiene dominio, como el médico que usa su talento para investigar formas de evitar una enfermedad, estamos ante una persona proactiva. Aquel que es proactivo tiene energía positiva, se mueve en torno a sus valores, no se distrae ante condiciones imprevistas y se enfoca en lo que quiere lograr. Generalmente son personas divertidas.
           
Hay quienes son proactivos por naturaleza. Otros, afortunadamente, aprenden a serlo cuando reconocen que al asumir esa actitud incrementarán, considerablemente, las probabilidades de culminar exitosamente sus objetivos de superación personal y profesional El precio a pagar es la práctica diaria de acciones proactivas hasta incorporar el hábito al diario vivir.

Para ser proactivo hay que empezar por reconocer tus valores y colocarlos, en todo momento, por encima de tus impulsos. Es necesario centrar tus esfuerzos sobre lo que puedes controlar, buscar respuestas a los problemas de difícil solución en  lugar de esperar que algo suceda.  Acostúmbrate a dar siempre más de lo que hace falta y a ser flexible ante las condiciones del entorno que no puedes cambiar.

Carlota prosigue en respuesta a las preguntas de Mariela. Dice que los que son proactivos hacen lo que hay que hacer para concretar sus objetivos. Afrontan inconvenientes, prevén consecuencias y se orientan a innovar lo que les permite sus competencias personales y profesionales. Trabajan en equipo, tienen iniciativa, están dispuestos a aprender algo nuevo cada día y se divierten mucho. ¿Estás lista para empezar ya?
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20 de noviembre de 2013

El seguro de vida y la planificación fiscal


Rafael soñaba con ser médico desde muy niño y, ahora que está graduado, trabaja con su papá en la clínica que éste fundó hace cuatro décadas. Disfruta enormemente al ayudar a otros a prevenir problemas de salud y al aprender lo que su padre le enseña. Recientemente tuvieron una conversación acera del uso que se le puede dar a una póliza de vida como herramienta de planificación fiscal.

Las personas producen dinero durante su vida productiva para satisfacer sus necesidades y las de los suyos, proteger sus bienes, ahorrar e invertir para formar un capital. Lamentablemente, la mayoría no se da cuenta que el principal bien a proteger es a ellos mismos por ser  los generadores de recursos en sus hogares. La principal función de una póliza de vida es garantizar la continuidad de los ingresos familiares en ausencia del jefe del hogar.

Sin embargo, la póliza de vida tiene otros usos, siendo uno de ellos la planificación fiscal. Todos vamos a fallecer en algún momento, bien sea en plena etapa productiva o cómo ancianos en el retiro. En ese momento,  aparece el socio natural, el ente recaudador de impuestos, al que habrá que pagar los impuestos para entrar en poder de la sucesión. En esta circunstancia, la póliza de vida entra en acción.

La póliza de vida es una herencia, inembargable y libre de impuestos que los deudos pueden utilizar para sufragar los impuestos de sucesión y así preservar el patrimonio que, con tanto esfuerzo y trabajo, construyó el jefe del hogar. La vida real está llena de ejemplos de personas que han vendido parte de los bienes a heredar, ­a precios muy por debajo de su valor, para obtener recursos para pagar estos impuestos.

Por otra parte, una póliza de vida, tomada por los socios de una empresa, puede proveer, además del dinero para pagar los impuestos, fondos para que la empresa siga funcionando mientras se resuelve el aspecto legal de la sucesión.  Además de proveer el efectivo para que los socios restantes compren las acciones de la empresa a la viuda y así preservar la continuidad del negocio.

Rafael reconoce las razones por las que su padre ha adquirido varias pólizas de vida a lo largo de los años. Una parte es efectivo para que sus herederos cubran todos los gastos de la sucesión y otra es un fondo para que su esposa pueda mantener su nivel de vida mientras toma poder de lo heredado. Rafael entiende que ahora, que empieza su vida productiva, es tiempo de adquirir su primera póliza de vida.


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11 de noviembre de 2013

Elementos de planificación financiera familiar

Juan le cuenta a Mariela, su esposa, que descubrió, en la reunión de revisión anual del estado de los productos de planificación financiera familiar, que hay áreas en las que hace falta tomar medidas. Juan y Mariela no habían considerado que al aumentar su patrimonio se incrementa el monto de impuestos sucesorales a pagar ante el fallecimiento de uno de los dos.

La planificación financiera familiar permite adoptar las mejores decisiones financieras en el presente para alcanzar los objetivos planteados en el corto, mediano y largo plazo. Para los padres de niños pequeños, la educación de sus hijos es uno de los sueños más importantes y, con el paso de los años, econtar con un patrimonio para la fecha del retiro es una gran preocupación.

La planificación financiera  se fundamenta en la práctica de hábitos de buen uso del dinero, los cuales son el ahorro de una parte de los ingresos recibidos, el presupuesto mensual de gastos para controlar el uso del dinero y el establecimiento de metas a corto, mediano y largo plazo para tener un norte hacia dónde dirigir los esfuerzos. A esto se añade otro elemento importante, adquirir activos productivos.

La planificación financiera comienza en el momento en que el adulto joven empieza a recibir ingresos. Procura cubrir sus necesidades de alimentación, vivienda, transporte, salud y entretenimiento. Descubre que debe proteger los bienes que compra y a sí mismo, mediante la contratación de pólizas de salud, vehículo, vivienda y vida. Además, se da cuenta que requiera contar con fondos suficientes para su jubilación.

En la medida en que va creciendo profesionalmente, se hace de activos productivos, como bienes inmuebles o moneda dura, que se revalorizan en el tiempo y conforman el patrimonio personal, el cual se convierte en familiar con el inicio de un nuevo hogar.  Es fundamental que, en la medida en que el capital se incrementa, se tome en cuenta que aumenta el monto de impuestos sucesorales.

Juan sabe que debe calcular el importe del impuesto sucesoral que corresponderá pagar a su familia en el momento en que él o su esposa fallezcan y, además, buscar una alternativa financiera que facilite el efectivo para atender este gasto. Está convencido de que una póliza de vida es una vía para proveer el efectivo necesario para cubrir los gastos que surgen cuando uno de los jefes del hogar se ausenta definitivamente,



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