26/6/12

Unos cuantos están incómodos con lo que hacen con su dinero



Emilia, joven profesional, comparte impresiones acerca del buen uso del dinero con su amiga Marisol. Reconoce que ha tenido problemas por gastar más de la cuenta y adquirir deudas que excedían su capacidad de pago. El último susto fue tan grande que se prometió ser racional en el manejo de sus recursos, los cuales son suficientes para tener libertad financiera, es decir, le permiten satisfacer todas sus necesidades y guardar para las emergencias, ahorro, inversiones, protección y retiro.

En todas partes encontramos personas que admiten desconocer el monto de sus gastos y no ahorran por creer que no ganan lo suficiente para ello. Incluso, más de uno, al hacer una lista de sus erogaciones mensuales se sorprende al reparar que estas son inferiores, por una buena distancia, a sus ingresos e ignoran a donde fue el resto. Están los que no quieren hablar del tema porque se consideran incapaces de corregir su situación financiera por creer que no tiene remedio.

Si bien, muchos están incómodos, les asusta evaluar su realidad al suponer que el procedimiento es difícil y por temor al resultado. No es tan complicado si comienzan por el principio, hacer una lista de sus ingresos y sus egresos. Con esta prueba conocerán a donde va su dinero, identificarán  cuanto destinan a pagar deudas, el importe de sus necesidades básicas como alimentación, vivienda, transporte, salud, educación, entretenimiento y, muy importante, la suma de las  compras compulsivas.

A continuación, hay que hacerse una cuantas preguntas: ¿A dónde quieres ir? ¿Qué quieres tener en cinco años? ¿En 20 años? ¿Qué ocurriría si mañana no pudieras seguir trabajando? ¿De qué vivirás cuando tengas 70 años? Interrogantes de este tipo obligan a tocar suelo y, cuando las respuestas no son halagadoras, generan motivación para cambiar. Es el tiempo de hacer una lista de las metas  que se desean alcanzar, las cuales servirán de norte cuando de manejar sus recursos se trate.

Luego viene el momento más difícil, el de la acción y es que la mayoría de los planes fracasan por la ausencia de movimiento. Buena parte de quienes admiten no estar complacidos con la forma en que manejan sus finanzas personales no toman medidas para modificarlas. Los que se atreven a ir más allá, elaboran un presupuesto mensual, eliminan los gastos superfluos, guardan las tarjetas de crédito, establecen metas y se ponen en marcha para alcanzarlas.

Emilia ha sentido la gratificación de quien decide optar por el cambio. Sabe que usar el dinero con seriedad es la diferencia entre contar con ahorros y no poder asumir el gasto de una emergencia como un diente roto. El que cuida sus finanzas, tiene las pólizas adecuadas que cubran a su familia ante su ausencia definitiva, cuenta con protección para cubrir gastos médicos, construye un patrimonio para tener una vejez tranquila. Ciertamente, vale la pena dedicar un rato a evaluar dónde estás.

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19/6/12

La mujer de hoy tiene un compromiso con sus finanzas personales



Nora, una diseñadora de interiores de 35 años, fue criada con la idea de que el cónyuge es el encargado de manejar el dinero de la casa y proveer seguridad financiera. Espera que al casarse con Armando este asuma esa obligación. Sin embargo, en las últimas conversaciones que han tenido, éste le ha sugerido que aprenda a manejar sus finanzas personales por su propio bien. Nora le pide a su amiga Andreína que la ayude a entender de qué se trata.

SI bien, las mujeres ahora son profesionales, independientes y capaces de generar más ingresos que los hombres, esperan que  un príncipe azul llegue a sus vidas y les traiga solvencia económica. Todavía hay padres que inculcan en sus hijas la creencia de que los esposos están obligados a cubrir todas las necesidades de la familia y, cuando llegan a la edad de formar un hogar, se dan cuenta que éstos les solicitan que aporten recursos para hacer frente a los gastos comunes.

A la mujer de hoy le toca tomar el control de sus finanzas, construir un patrimonio personal,  asegurar protección financiera y ahorrar para el momento del retiro, al igual que el hombre. Si vive en pareja, está obligada a asumir responsabilidad en el manejo del patrimonio familiar. Por otra parte, le corresponde estar preparada para manejar sus ingresos como una persona soltera sin hijos o divorciada con hijos.

El incremento de la inseguridad deja cada día a jefes del hogar incapacitados al cuidado de sus esposas quienes deben hacer cambios drásticos en el presupuesto, lo cual será más complicado si nunca han participado en su elaboración.  Por otra parte,  el avance profesional de las mujeres las ha llevado, en muchos casos, a convertirse en las principales proveedoras de ingresos por lo que  es conveniente  que se anticipen a eventualidades como la pérdida de empleo, la incapacitación o muerte prematura.

La expectativa de vida femenina es mayor que la masculina, una razón más para que asuma el control del uso de sus finanzas personales. Puede quedar viuda y con hijos a los que hay que terminar de criar y, si no tomó previsiones cuando el marido vivía, podrá enfrentarse a momentos muy difíciles como vender la casa y el carro, cambiar de colegio a los niños y disminuir la calidad de vida a las que estaban acostumbrados pues el esposo era el mayor proveedor de ingresos.

Nora repasa la lista de los aspectos que en los que debe adiestrarse para controlar sus finanzas personales. El ahorro para el fondo de emergencias, la elaboración de un presupuesto de gastos, las compras programadas, la adquisición de las pólizas que cubren activos productivos y no productivos, la construcción del patrimonio, el ahorro para invertir y para el retiro. No te asustes, sigue Andreína, empezaremos por evaluar tu situación actual y luego, en función de tus metas, prepararemos tu plan financiero.


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La jerarquización de las pólizas personales y familiares



La conversación entre Raúl y Miguel gira en torno a lo que les dijo un compañero de clase en relación al orden que deben seguir las personas para contratar las distintas pólizas que protejan sus activos de distintos riesgos. Quieren saber más al respecto por lo que acuden a Juan, padre de Miguel, para que les explique con más detalle de que se trata todo esto. Quieren estar preparados para saber cómo actuar cuando les llegue el momento de asumir responsabilidades de adultos.

Dentro de la planificación financiera de una persona hay que considerar, además del ahorro y la creación de un fondo de emergencia, la adquisición de distintas pólizas que protejan sus activos de accidentes, robos, enfermedades o fenómenos de la naturaleza como inundaciones e incendios. Cuando se habla de pólizas, se consideran las de protección a personas, como salud y vida y las de protección a activos como bienes muebles e inmuebles y vehículos.

La póliza de salud es la primera que debe obtener una persona para contar con el respaldo financiero que una enfermedad o accidente pueda exigir. El costo de los servicios médicos, cada día más elevados, puede poner en riesgo el patrimonio personal o familiar si no se goza con un buen resguardo por lo que un jefe de hogar responsable ha de procurar que todas las personas que dependan de él posean la mejor póliza de salud que sus ingresos le permitan alcanzar.

En segundo lugar, el jefe de familia o mayor proveedor de ingresos debe tener una póliza de vida que permita que, ante su muerte,  sus dependientes cuenten con recursos financieros para cubrir las necesidades de alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, además de dinero para pagos de impuestos de sucesión. Por otra parte, una póliza de incapacidad proveerá ingresos en caso de que una enfermedad o accidente le impidan seguir desempeñando una actividad profesional.

Una vez protegidas las personas del grupo familiar, tanto los que generan ingresos como los hijos y otros dependientes,  es el turno de proteger los activos que conforman el patrimonio familiar. Dentro de este rubro se encuentran la vivienda, los equipos de trabajo y los vehículos. También deben asegurarse bienes valiosos como obras de arte, joyas, muebles de diseño y otros artículos cuya pérdida ocasione un impacto negativo en el patrimonio familiar.

Ahora entiendo, comenta Raúl, hay que proteger primero a las personas, los padres que trabajan y quienes dependen de ellos como los hijos, abuelos y tíos. Solo después de adquirir las pólizas de salud y vida se aseguran los bienes muebles e inmuebles. Miguel agrega: al asegurar los activos, se debe empezar por los que más valor aportan al patrimonio. En algunos casos serán herramientas de trabajo como el taller mecánico que sirve de sustento a la familia. Luego será el turno de la vivienda y los vehículos.

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4/6/12

El que cuida su salud, resguarda su bolsillo



Roberto disfruta cada momento que comparte con su nieto Raúl y los martes son días especiales pues almuerzan juntos. Siempre tienen un tema de conversación y, cuando se emocionan el tiempo transcurre casi sin que se den cuenta. El abuelo dirige la charla en  torno a la conveniencia de hacer deportes y tener buenos hábitos alimenticios para gozar de una vida sana  a pesar de la edad y se pone como ejemplo, está muy bien a sus 80 años.

Frecuentemente nos relacionamos con personas que ignoran las consecuencias, en sus organismos,  de comer desordenadamente y tener una vida totalmente sedentaria. Buena parte de las dolencias derivadas de esos malos hábitos pueden ser evitadas si aprendemos desde, nuestra más tierna edad, a aprovechar las bondades de los alimentos y la práctica de cualquier actividad física, desde las más sencillas como caminar o bailar hasta deportes como futbol, ciclismo o carrera.

La buena salud permite a los seres humanos ser más productivos en todas las tareas que desempeñan tanto en sus hogares como en el plano profesional. Los padres son responsables de la formación y educación de los hijos y están en la obligación de cuidarse, al menos, mientras los hijos crecen y se convierten en adultos capaces de mantenerse por sí mismos. Es imperdonable que un jefe de familiar abuse de las grasas, el tabaco y alcohol cuando lo espera en casa su bebé de meses.

Hemos visto adultos jóvenes, descuidados en extremo, que al llegar a los cuarenta años han sufrido infartos severos o accidentes cerebro vasculares quedando incapacitados para ejercer sus responsabilidades personales, familiares y profesionales, con el agravante de que generan gastos adicionales que ponen en riesgo la estabilidad económica de sus hogares. Muchos niños han suspendido sus estudios porque sus padres enfermaron, dejaron de trabajar  y no hay dinero para el colegio.

Por si fuera poco, los efectos en nuestro cuerpo de estos malos hábitos alimenticios, los abusos de sustancias tóxicas y la falta de ejercicio conllevan incrementos de costos a la hora de adquirir instrumentos financieros tan importantes como las pólizas de salud y vida. Este aumento en las erogaciones incide directamente en el presupuesto familiar, obligando a reducir gastos en rubros como actividades extra curriculares de los niños, disfrute de vacaciones o la sustitución de la nevera que casi no enfría.

Como verás, concluye Roberto, el cuidado de la salud es un asunto de responsabilidad contigo y con tu familia. Es un tema financiero ya que los costos de una enfermedad afectan el presupuesto familiar. Por eso, dice Raúl, mi papá siempre dice que cuando mi hermano y yo nacimos se hizo el propósito de cuidarse porque nuestro futuro está en sus manos y, prosigue, cuando tenga hijos, asumiré mis compromisos con la seriedad con la que tú y mi padre lo han hecho.

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