17/6/13

Cuando el dinero abunda hay que mantener la cabeza en su lugar

Miguel espera a su papá para  compartir una inquietud. El estudiante nuevo del salón se ufana de la riqueza que tienen sus padres y de lo bien que les va en sus negocios. Con frecuencia llega mostrando algo nuevo como un par de zapatos o un artículo electrónico y hace relatos de sus  viajes extraordinarios.   A la pregunta de cuánto ahorra, respondió: ¿para qué ahorrar si mi papá tiene mucha plata? Miguel  se ha propuesto mostrarle la importancia de cuidar el dinero y no sabe cómo empezar.

Es muy común escuchar a la gente lamentarse de que los ingresos no  alcanzan para cubrir todas sus necesidades. Por otra parte, las personas que disfrutan de una buena posición económica no suelen hablar de  cuanto tienen y de lo que hacen. Hay otro grupo que cuenta con buenas entradas, bien sea por su desempeño laboral o por el resultado de sus negocios, que muestra con ostentación lo que está en capacidad de adquirir. Afortunadamente, son los menos.

El dinero es un recurso que nos ayuda a alcanzar nuestras metas, desde adquirir el equipo de iluminación para ofrecer nuevos servicios en el estudio de fotografía hasta hacer un viaje a Asia como regalo de aniversario de bodas. Disfrutar de lo que se puede adquirir con nuestros ingresos es sano. Es una recompensa al tiempo que se dedica a la actividad que permite producirlo. Que gratificante es salir de vacaciones familiares para celebrar que los hijos han obtenido excelentes notas en el año escolar.

Nuestras abuelitas solían decir que en tiempos de vacas gordas hay que guardar para tiempos de vacas flacas. Esto no es más que la sugerencia de ahorrar parte de lo generado regularmente pues, en algún momento, los negocios pueden no ir muy bien y el flujo de efectivo puede detenerse. Es entonces cuando muchas personas se no tienen como cubrir sus necesidades básicas ni las de sus familias pues gastaron todo lo que percibieron. Lo que les queda es desesperación y angustia.

Cada vez que se recibe dinero se debe guardar una parte, por muy pequeña que sea. Nadie sabe en qué momento va a encontrarse fuera de esa empresa en la que gana el súper sueldo o cuando se dará cuenta que el socio ha llevado el negocio a la bancarrota. Y, es en esas circunstancias, cuando los ahorros se convierten en la tabla de salvación para hacer mercado, pagar el colegio de los niños, cubrir gastos de servicios,  cumplir con las cuotas de la hipoteca y la renovación de la póliza de vida.

Juan le dice a Miguel que le explique a su compañero de clases, de una manera natural, acerca del buen uso del dinero, del ahorro y, sobre todo, de la utilidad de un fondo de emergencia. Si quieres, invítalo un día a casa para que, en medio de un juego de basquetbol, conversemos al respecto sin que sienta que lo estamos juzgando pues ese joven, desafortunadamente, no cuenta con unos padres que le enseñen que antes de gastar el dinero, hay que apreciarlo y aprender a sacar lo mejor de él.


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12/6/13

El camino al endeudamiento exagerado


Emilia comparte, cada vez que puede, la experiencia que vivió cuando cayó en una grave crisis financiera personal producto de su endeudamiento desmesurado. Esta circunstancia le generó muchas angustias y fuertes discusiones con sus familiares y amigos a quienes veía como enemigos a pesar de que trataban de ayudarla. Finalmente aceptó la sugerencia de su novio y contrató a un asesor financiero que le mostró herramientas para salir de esa situación que no quiere repetir más nunca.

A través de un préstamo es posible comprar bienes que, de otra forma, no podrían alcanzarse y, como contraparte, el que adquiere la deuda se compromete a honrarla. Sin embargo, es importante distinguir uno bueno de uno malo. El primero sirve para obtener bienes que generarán renta como materias primas o un local comercial. El segundo es usado para  lograr bienes o servicios que no generan retorno, como cuando te inscribes en un gimnasio y luego de una semana, no vuelves más.

El endeudamiento comienza de a poco, algo pequeño que puedes afrontar sin que afecte tu presupuesto. Desconoces el monto máximo que puedes dedicar a amortizar tus deudas sin que esto implique dejar de cubrir gastos fijos como alimentación, arrendamiento y transporte. No sigues un presupuesto, te dejas llevar por tus deseos y haces nuevas compras a crédito sin analizar tu capacidad de pago. Generalmente  adquieres bienes que no necesitas.

Un día, reconoces que no te alcanza el dinero para sufragar todas tus obligaciones, los acreedores te llaman insistentemente y se te ocurre que lo puedes resolver pidiendo un préstamo a un amigo. Pronto será este el que te cobre lo que le debes. Y es aquí donde puedes caer en una centrífuga. Usas el anticipo de efectivo de la tarjeta de crédito para saldar lo que adeudas a tu amigo. Después otra tarjeta para respaldar a la primera  y así sucesivamente. Estás en una trampa.

Para salir de esta realidad se necesita mucha fuerza de voluntad. Saca las tarjetas de crédito de tu cartera y determina los gastos básicos que cubrirás mensualmente. Ordena  tus cuentas por pagar desde la más pequeña a la más grande y establece un monto mensual para este gasto. Abona el monto mínimo de todas las deudas y la más  pequeña le aportarás un poco más.  En cuanto termines de pagar esta, usa el dinero para sumarlo al siguiente compromiso más pequeño y así sucesivamente.

Emilia, cada vez que relata su historia, hace énfasis en que llegó a esa situación por dejarse llevar por el impulso desmedido de comprar para satisfacer deseos más que necesidades. Se olvidó de la importancia de establecer metas y hacer un presupuesto mensual por lo que empezó a pedir prestado para costear deudas malas. Ahora, antes de hacer una compra se pregunta si es para satisfacer una necesidad o un deseo y si está va en función de las metas que quiere alcanzar.

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6/6/13

Un buen padre, lo es todos los días de su vida



Argenis y Andreina son padres de un bebé de un año y planean tener otro en poco tiempo. Desde que decidieron formar un hogar, han pensado en los hijos que cuidarán con amor mientras les brindan una buena educación. Argenis hace énfasis en que hay que guiarlos y apoyarlos para que sean buenos ciudadanos y ejerzan la profesión por la que sientan pasión. Quiere enseñarles a valorar el dinero, a cuidarlo y darle un buen uso para que les sea útil en el camino al logro de sus metas personales.

Un padre responsable asume con seriedad el compromiso de satisfacer las necesidades de sus hijos, amor, vivienda,  alimentación, buena educación, atención médica, ropa y entretenimiento. Revisa sus hábitos de consumo para adecuarlos a su nueva condición y comprende que el ahorro, las compras planificadas y el gasto moderado son recursos fundamentales para cubrir los egresos que se generarán hasta que  los niños se conviertan en adultos capaces de mantenerse por sí mismos.

Un padre responsable garantiza la seguridad financiera de sus hijos a través de una póliza de vida para que, en caso de fallecer a temprana edad, su familia pueda mantener la calidad de vida del presente y alcanzar las metas trazadas para el futuro. Hay una diferencia muy grande entre una viuda que cuenta con ingresos parecidos a los que proveía su esposo al de aquella que debe vender la casa y sacar a los niños del colegio para seguir adelante con menos dinero y muchas necesidades.

Un padre responsable cuenta con una póliza de salud que asegure acceso a servicios médicos en caso de enfermedades o accidentes. Está pendiente de la fecha de renovación y aclara con su corredor todas las inquietudes. Del mismo modo, mantiene una póliza que proteja el valor del inmueble familiar ante siniestros graves como incendios o inundaciones. Y, por supuesto, asegura otros bienes como vehículo y equipos de trabajo.

Un padre responsable, además de procurar transmitir valores y principios a sus hijos, cuida que tengan acceso a buenos centros educativos, que practiquen actividades extracurriculares  y realicen labor social desde chicos. Del mismo modo les enseña a apreciar el dinero así como a ahorrar desde que aprenden a hablar. Los apoya en el establecimiento de metas y celebra con ellos cada logro. Un adolescente que practica fútbol se sentirá feliz cuando su padre lo acompaña a un juego.

Cada vez que Andreina conversa con Argenis acerca de la responsabilidad que tienen por delante en su rol de padres, se siente orgullosa de su marido. Está segura de que cada día hace el mejor esfuerzo para instruir a Carlitos a través del ejemplo, tal como hizo su padre con él. Sabe que Argenis se ha preparado para ese rol y asume su compromiso con seriedad y mucho amor. Si hubiera más padres como Argenis, seguro que el mundo sería mejor.


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