6/6/13

Un buen padre, lo es todos los días de su vida



Argenis y Andreina son padres de un bebé de un año y planean tener otro en poco tiempo. Desde que decidieron formar un hogar, han pensado en los hijos que cuidarán con amor mientras les brindan una buena educación. Argenis hace énfasis en que hay que guiarlos y apoyarlos para que sean buenos ciudadanos y ejerzan la profesión por la que sientan pasión. Quiere enseñarles a valorar el dinero, a cuidarlo y darle un buen uso para que les sea útil en el camino al logro de sus metas personales.

Un padre responsable asume con seriedad el compromiso de satisfacer las necesidades de sus hijos, amor, vivienda,  alimentación, buena educación, atención médica, ropa y entretenimiento. Revisa sus hábitos de consumo para adecuarlos a su nueva condición y comprende que el ahorro, las compras planificadas y el gasto moderado son recursos fundamentales para cubrir los egresos que se generarán hasta que  los niños se conviertan en adultos capaces de mantenerse por sí mismos.

Un padre responsable garantiza la seguridad financiera de sus hijos a través de una póliza de vida para que, en caso de fallecer a temprana edad, su familia pueda mantener la calidad de vida del presente y alcanzar las metas trazadas para el futuro. Hay una diferencia muy grande entre una viuda que cuenta con ingresos parecidos a los que proveía su esposo al de aquella que debe vender la casa y sacar a los niños del colegio para seguir adelante con menos dinero y muchas necesidades.

Un padre responsable cuenta con una póliza de salud que asegure acceso a servicios médicos en caso de enfermedades o accidentes. Está pendiente de la fecha de renovación y aclara con su corredor todas las inquietudes. Del mismo modo, mantiene una póliza que proteja el valor del inmueble familiar ante siniestros graves como incendios o inundaciones. Y, por supuesto, asegura otros bienes como vehículo y equipos de trabajo.

Un padre responsable, además de procurar transmitir valores y principios a sus hijos, cuida que tengan acceso a buenos centros educativos, que practiquen actividades extracurriculares  y realicen labor social desde chicos. Del mismo modo les enseña a apreciar el dinero así como a ahorrar desde que aprenden a hablar. Los apoya en el establecimiento de metas y celebra con ellos cada logro. Un adolescente que practica fútbol se sentirá feliz cuando su padre lo acompaña a un juego.

Cada vez que Andreina conversa con Argenis acerca de la responsabilidad que tienen por delante en su rol de padres, se siente orgullosa de su marido. Está segura de que cada día hace el mejor esfuerzo para instruir a Carlitos a través del ejemplo, tal como hizo su padre con él. Sabe que Argenis se ha preparado para ese rol y asume su compromiso con seriedad y mucho amor. Si hubiera más padres como Argenis, seguro que el mundo sería mejor.


Sígueme en Twitter @isabel@isabelidarraga