31/7/13

El aprendizaje es una necesidad en cualquier etapa de nuestra vida


Ernesto le ha dado vueltas al asunto desde hace meses. Ha conversado al respecto con su esposa y sus hijos. Tiene un buen empleo, ha dedicado tiempo a su familia y ha  disfrutado de sus hijos. A sus 45 años siente que es momento de dar un paso importante en su carrera y en su vida. Y, para ello, es imperativo actualizarse a nivel técnico y gerencial. Es hora de volver a estudiar. Es tiempo de ubicar las ofertas de mercado para elegir la que más se adecúa a sus necesidades.

Siempre escuchamos que nunca es tarde para aprender. Es cierto. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo se hace más difícil volver a las aulas. Al comienzo de la vida profesional, el aspecto económico es el principal obstáculo para hacerlo. Con los años se adquieren compromisos familiares y la distribución del tiempo entre el trabajo y el hogar es la gran razón para dejar para después nuestra intención de seguir con nuestro aprendizaje.

Hay distintas razones para continuar instruyéndonos. Un  ingeniero toma un curso de alemán porque ha identificado una oportunidad interesante para ascender la cual  requiere el dominio de este idioma. Una diseñadora de interiores lo hace para mejorar sus habilidades para trabajar en equipo y tomar mejores decisiones en su propio negocio. Un abuelo jubilado quiere conocimientos de jardinería por el placer de obtener destrezas que usará en la práctica de su hobby.

Las ofertas de cursos, diplomados, postgrados son variadas.  Hay centros de formación para personas que prefieren la educación presencial. Para quienes viven alejados de zonas urbanas o tienen múltiples compromisos personales y laborales hay cursos en línea. Hay disponibilidad de programas tanto para los interesados en entrenamiento de alto nivel como para quienes buscan conocimiento sobre temas específicos como apreciación de la ópera o técnicas de primeros auxilios.

Las ventajas de aprender, de forma ordenada y disciplinada, en un centro educativo son múltiples. Primeramente, está el ejercicio que se le da al cerebro. Adicionalmente, se adquieren conocimientos relevantes para optar por una mejor posición laboral o emprender un negocio propio. Por otro lado, es una excelente oportunidad para conectar con otros profesionales con los que es factible establecer relaciones comerciales o de amistad.

Ernesto ha tomado la decisión. En seis meses comenzará un postgrado. Antes de dedicará a investigar acerca de las opciones existentes para elegir la que más se adecúe a sus circunstancias. Sabe que retomar el hábito requerirá de disciplina y fuerza de voluntad. Afortunadamente, cuenta con el apoyo de su esposa e hijos y su propia motivación. Está dispuesto a trabajar para dar un paso importante en su desempeño profesional.


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Conceptos importantes sobre pólizas de vida


Raúl y Miguel, estudiantes de bachillerato, son muy activos con la labor social. En esta oportunidad, se han comprometido a dar una charla en su colegio sobre temas de finanzas personales. Han elegido la póliza de vida por considerar que hay un gran desconocimiento acerca de las bondades de esta herramienta de protección financiera familiar. Quieren prepararse bien para estar en capacidad de responder todas las preguntas que hagan sus compañeros.

Un seguro es un contrato (póliza) en el cual una de las partes (el asegurado) hace un aporte de dinero para recibir una indemnización de parte de la otra (el asegurador) en caso de que ocurra un evento previsto que puede ser un accidente, un desastre natural, una enfermedad o un deceso.  Cubre riesgos de personas (salud, accidentes, vida o incapacidad),  bienes muebles (vehículos, obras de arte, joyas,  maquinaria y equipo) y bienes inmuebles (terreno o construcción).

Un seguro de vida es la única forma de dejar liquidez antes de crearla. Con una póliza de vida, la empresa aseguradora se compromete a entregar a los beneficiarios designados por el titular, en caso de que fallezca, un importe de dinero en los términos establecidos.  Una viuda que cuenta con este beneficio agradecerá a la memoria de su esposo el haber tomado previsiones para que sus hijos puedan permanecer en su casa y su colegio a pesar de que su padre falleció.

Un seguro de vida garantiza recursos financieros para el grupo familiar ante los riesgos que enfrente el principal proveedor de ingresos y más aún en momentos en que la inseguridad se ha convertido en parte de los problemas del diario vivir. Un padre joven, puede morir dejando unos niños muy pequeños al cuidado de una madre que no genera suficientes ingresos para cubrir los gastos de alimentación, vivienda, educación, salud, ropa y entretenimiento.

Al contratar un seguro de vida, el compromiso del asegurado es hacer el aporte de una prima, previamente establecida, en determinadas fechas con el objeto de mantener la póliza activa.  A cambio, tendrá la certeza de que, en caso de ausencia, su familia recibirá en efectivo el monto de la cobertura contratada. Hay pólizas que permiten que parte del aporte vaya al ahorro con lo que el titular puede contar, en vida,  con un fondo para el momento del retiro.

La conclusión de Raúl y Miguel es que la póliza de vida brinda tranquilidad a los jefes del hogar que quieren garantizar que los sueños que han construido junto a sus seres queridos se hagan realidad, aun cuando no estén presentes. Un padre de familia puede decir que no necesita un seguro de vida, sin embargo, no puede decir que su familia no lo necesitará en un futuro cercano.


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