26/1/14

El aporte de la educación financiera


Miguel y Raúl, viven intensamente su adolescencia. Constantemente buscan nuevos retos. Aprovechan el inicio de un nuevo año para trabajar en un proyecto para la Fundación en la que hacen labor social. En esta oportunidad se proponen enseñar Finanzas Personales a niños y jóvenes de escasos recursos como una herramienta para que mejoren su relación con el dinero y con ello potenciar una mejor calidad de vida.

El dinero forma parte de nuestra existencia desde que nacemos. Frecuentemente, escuchamos comentarios negativos acerca de lo que representa, como que es malo y sucio. Afortunadamente, unos cuantos reconocen que, bien ganado y bien usado, es un medio para alcanzar sus metas y disfrutar de un mejor nivel de vida. Con él se adquiere una casa, se financia la educación de los hijos y se monta un negocio propio.

La comprensión de que la educación financiera es fundamental para hacer un mejor uso de nuestros recursos financieros evitaría muchos problemas como el endeudamiento excesivo, la falta de ahorro y las penurias de la tercera edad. La educación financiera debería formar parte del sistema educativo y de la formación que reciben nuestros niños en sus hogares para construir una mejor sociedad.

La educación financiera hace posible el cambio de paradigma acerca del rol del dinero en el diario vivir. El niño que está consciente de que es la vía para construir un patrimonio y que antes de gastarlo, ha de procurar, invertirlo, tendrá más probabilidades de hacer realidad sus sueños que el niño que lo ve como algo que no merece ser cuidado y, por lo tanto, no planifica su uso.

Aquel que ha recibido educación financiera, reconoce el valor del dinero en su vida y establece prioridades en su administración. Puede construir hábitos como ahorrar, siempre, una parte de lo que percibe, bien sea que provenga de su trabajo o de un regalo. El niño que acostumbra a guardar parte de su mesada, de adulto considerará normal ahorrar parte de sus ingresos mensuales.

Miguel y Raúl se preparan, con mucho entusiasmo y responsabilidad, para empezar su labor pedagógica pues, en sus hogares, han aprendido que la educación financiera les enseña conceptos cuya aplicación reporta excelentes ganancias a lo largo de la vida. Para ellos es normal hacer una lista anual de metas, llevar un  flujo de caja mensual, ahorrar parte de su mesada y planificar sus compras.

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Empezando el año siendo proactivos

Carlota se reúne con Mariela, tal como hacen todos los primeros días de cada año. Es la oportunidad para hacer un repaso de logros alcanzados, evaluar aspectos a mejorar y compartir propósitos del nuevo año que recién empieza. Carlota manifiesta que tiene un propósito para cada mes, siendo el primero, convertirse en una persona proactiva para lo que requiere el apoyo de Mariela.

Un sujeto proactivo asume el control de su conducta ante situaciones difíciles, toma la iniciativa sobre su propia vida y desarrolla acciones creativas para generar cambios positivos en sus circunstancias. El individuo proactivo elige como actuar ante los distintos escenarios  que se le presentan y asume plena responsabilidad de las decisiones que toma para alcanzar sus objetivos.

Cuando encontramos a alguien que centra sus esfuerzos en las áreas  sobre las que tiene dominio, como el médico que usa su talento para investigar formas de evitar una enfermedad, estamos ante una persona proactiva. Aquel que es proactivo tiene energía positiva, se mueve en torno a sus valores, no se distrae ante condiciones imprevistas y se enfoca en lo que quiere lograr. Generalmente son personas divertidas.
           
Hay quienes son proactivos por naturaleza. Otros, afortunadamente, aprenden a serlo cuando reconocen que al asumir esa actitud incrementarán, considerablemente, las probabilidades de culminar exitosamente sus objetivos de superación personal y profesional El precio a pagar es la práctica diaria de acciones proactivas hasta incorporar el hábito al diario vivir.

Para ser proactivo hay que empezar por reconocer tus valores y colocarlos, en todo momento, por encima de tus impulsos. Es necesario centrar tus esfuerzos sobre lo que puedes controlar, buscar respuestas a los problemas de difícil solución en  lugar de esperar que algo suceda.  Acostúmbrate a dar siempre más de lo que hace falta y a ser flexible ante las condiciones del entorno que no puedes cambiar.

Carlota prosigue en respuesta a las preguntas de Mariela. Dice que los que son proactivos hacen lo que hay que hacer para concretar sus objetivos. Afrontan inconvenientes, prevén consecuencias y se orientan a innovar lo que les permite sus competencias personales y profesionales. Trabajan en equipo, tienen iniciativa, están dispuestos a aprender algo nuevo cada día y se divierten mucho. ¿Estás lista para empezar ya?
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