19/9/16

Emigrar es diferente a un viaje de vacaciones

Marisol trabaja en una renombrada firma de arquitectura y ha participado en proyectos novedosos que le han dejado muchas satisfacciones. Sin embargo, está consciente de que, dadas las condiciones, los desarrollos innovadores son cada vez menores. Es por esto que, junto con su esposo, está considerando emigrar a un lugar donde haya más oportunidades de crecimiento personal y profesional.

Emigrar como estudiante es una de las maneras más sencillas de abandonar tu terruño. Sin la preocupación inicial de contar con un empleo, tienes tiempo para conocer el entorno y el mercado laboral así como establecer conexiones que permitan ubicar ofertas profesionales, de ser posible, antes de culminar tus estudios.

Los profesionales que desean emigrar han de evaluar varios aspectos antes de abandonar su patria, empezando por la revisión de las herramientas internas con las que cuentan. Aquí surgen las primeras preguntas: ¿Qué sabes hacer?, ¿En qué tienes experiencia?, ¿Qué formación técnica tienes? Las respuestas darán forma a tu perfil profesional.

Identifica tus características. Las pondrás a prueba cuando estés en tierras extrañas. ¿Cuál es tu capacidad de adaptación? ¿Cómo te sientes cuando las cosas no marchan de acuerdo a tu planificación? Si no soportas el frío, piénsalo bien antes de marcharte a Canadá, por ejemplo. La fuerza interior es fundamental para sobrellevar la nostalgia del terruño y persistir en hacerse un espacio en la nación elegida.

Estás al tanto de tus recursos personales y profesionales y surgen más interrogantes: ¿Qué buscas? ¿Cuál es tu objetivo? Esto va de la mano con la elección del país al cual quieres partir. Antes de decidir a donde ir, investiga, únete a grupos en redes sociales donde los inmigrantes cuentan sus experiencias. Conoce el mercado laboral, el marco legal y las costumbres.


Marisol tiene muchas interrogantes a las cuales dar respuesta antes de tomar una decisión: ¿Puede ir a buscar empleo? ¿O será mejor tenerlo antes de emigrar?. Hay tanto que aprender desde la distancia y, sin embargo, nunca será suficiente. Lo que sí es seguro es que, vaya donde vaya, encontrará sorpresas. Unas más agradables que otras y, para superarlas, su fortaleza interior es su mejor recurso.

isabel.idarraga@gmail.com
@/isabelidarraga
IsabelAsesorFinanciero