19/1/13

En Navidad recordemos a los más necesitados


Alberto y Raquel preparan con mucho entusiasmo, como todos los años, un evento que les brinda gran satisfacción personal, la entrega de regalos de navidad a niños y adolescentes en situación de pobreza. Es una actividad en la involucran a sus hijos, familiares, amigos, empleados y conocidos. Con meses de anticipación comienzan a trabajar en la obtención de recursos para llevar a cabo una gran fiesta navideña en algún lugar de la ciudad en la que habrá comida, payasos, juegos, rifas y obsequios.

La Navidad es tiempo de regocijo, de compartir con los seres queridos y dar presentes, especialmente a los más jóvenes de la casa. Infelizmente, una buena parte de estos pequeños viven en hogares en los que el presupuesto apenas si alcanza para satisfacer las necesidades básicas. Por fortuna, cada vez más personas toman conciencia de esta situación y unen esfuerzos en torno a una causa común, llevar alegría a estos niños cada Navidad.

La economía familiar puede ser floreciente o no ser tan buena como en años pasados. Las necesidades del hogar pueden estar cubiertas en mayor o menor grado.  Lo que es cierto es que en la medida en que apoyemos causas sociales sentiremos un deleite que no tiene precio. La solidaridad humana puede ofrecer momentos de gozo a aquellos que se encuentran en situación crítica, especialmente a los niños y las personas más vulnerables.

No importa tu nivel de ingresos ni el tamaño de la ayuda que puedas entregar, lo que cuenta es lo que hagas. Un individuo con ingresos altos puede disponer, además de su tiempo,  de una cantidad importante de dinero para hacer labor social. Quienes tienen un presupuesto muy estrecho pueden colaborar con su presencia, bien sea preparando comida, ayudando a envolver regalos, buscando recursos o invitando a gente a participar.

Si cada uno de nosotros  apoya, el impacto de esta actividad será trascendental y podrá generar cambios importantes en la comunidad. Podemos ver a nuestro alrededor como, cada Navidad, grupos de personas se organizan para llevar ropa, regalos y entretenimiento a otros. Sin embargo, hace falta más gente dispuesta a poner manos a la obra y apoyar a cualquiera de las diferentes organizaciones o grupos que lideran esta tipo de iniciativas.

Alberto y Raquel provienen de hogares pobres y estudiaron gracias a becas financiadas por instituciones comprometidas con la responsabilidad social. Su forma de retribuir la ayuda recibida es devolver a la comunidad parte de lo que reciben como producto de su ejercicio profesional. Se han ocupado de que sus hijos aprendan a ser solidarios con su entorno por lo que los involucran en las actividades que llevan a cabo para que sean adultos conscientes de la importancia de su rol en la sociedad.

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