1/8/12

Un fracaso no es más que un paso que nos acerca a la meta



Carlota, una profesional que optó por quedarse en casa al cuidado de los niños mientras estaban pequeños, está consciente de que es momento de regresar al campo laboral. Tiene el apoyo de su marido y sus hijos quienes la alientan a empezar una nueva etapa en su vida, esta vez como emprendedora. No obstante, siente un gran temor al fracaso lo que le ocasiona angustia y le resta energías, las cuales necesita para lograr llevar a buen fin su idea de negocio.

Muchos ven en el fracaso su incapacidad para llevar a cabo una acción de forma exitosa. Otros lo reconocen como un paso que los acerca a su objetivo. Mientras que los primeros se paralizan ante la sola idea de que las cosas salgan mal, los segundos saben que con cada intento están adquiriendo experiencia y conocimiento que serán de utilidad en el futuro.

La decepción puede llevar a personas con una gran idea a no desarrollarla con lo cual la comunidad no disfrutará de lo que podría ser una excelente solución a un gran problema. Puede ser un detonante para que personas talentosas detengan su creatividad porque en el primer intento la realidad estuvo lejos de sus estimaciones. Que diferente sería el mundo si Thomas Alba hubiera pensado que cada uno de los  mil intentos que hizo para inventar el bombillo incandescente era un fracaso.

El fracaso no se elige, sucede. Sin embargo, podemos decidir cómo actuar y que herramientas utilizar para superarlo y dejarlo atrás como una parte de nuestras experiencias. Steve Jobs fue despedido de la empresa que creó, Apple  y, en lugar de refugiarse en su frustración, decidió comenzar de nuevo y fundó Next y Pixar, transformando así su un mal momento en un escalón hacia los grandes éxitos que alcanzaría después.

Es posible aprender de la forma en que los triunfadores enfrentan las experiencias negativas y transforman sus fracasos en victorias. Reconocen que es parte de sus vidas y mantienen una actitud positiva ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir Asumen la responsabilidad de lo que hacen y aprenden de sus errores. Siguen arriesgándose y encuentran en la acción el antídoto para reducir el miedo. Mantienen su capacidad de soñar con los pies bien puestos en la tierra.

Carlota escucha las palabras de su esposo e hijos quienes le recuerdan cuanto los ha apoyado cada vez que han fallado y cómo los ha ayudado a levantarse y seguir adelante. Esto la motiva a poner una fecha para el comienzo de su nueva etapa como emprendedora de su propio negocio. Sabe que por momentos fracasará y tendrá ganas de abandonar y, en esos momentos, debe tener presente que el camino es largo y debe recorrerlo para saborear el éxito.

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