30/11/11

Celebración navideña sin participación de la Tarjeta de Crédito


Como cada fin de año, Marisol y Emilia preparan una cena de Navidad para compartir con sus mejores amigos. Este año hay una diferencia importante para Emilia, por primera vez recibe la época decembrina con un presupuesto en la mano. Quiere disfrutar esta temporada y llegar a Enero con la satisfacción de no haber acudido a sus tarjetas de crédito para financiar compras de todo tipo, regalos, ropa, celebraciones en restaurantes y hasta el mercado.



En Diciembre nos contagiamos con un espíritu de alegría, felicidad y celebración y queremos compartir esta sensación con familiares, amigos, compañeros de trabajo, conocidos y hasta personas que hemos visto una vez en la vida. Nos enfocamos en divertirnos y si no contamos con herramientas que nos hagan poner los pies en la tierra, acudiremos a cuanto recurso tengamos a mano para cumplir nuestros deseos. Uno de estos recursos es la Tarjeta de Crédito.

Si ponemos atención, nos daremos cuenta que en esta temporada una gran cantidad de personas reciben el dinero de las utilidades y por no tener un presupuesto para usarlas terminan utilizando la tarjeta de crédito para ampliar su capacidad adquisitiva. Es importante recordar que su uso implicar acudir a un préstamo bancario que tiene costos de financiamiento y, por otra parte, se disminuye un límite de crédito que puede ser de gran utilidad en momentos de emergencia.

Recordemos, aun cuando estemos muy dispuestos a irnos de fiesta, que todos nuestros actos tienen consecuencias. En Enero, cuando llegue la calma, muchas personas se llevarán una sorpresa desagradable al recibir el estado de cuenta de sus tarjetas de crédito. En ese momento se enfrentarán a la realidad de los excesos cometidos en un solo mes del año por haberse dejado llevar por la “alegría” de la navidad mediante financiamiento.

Esto puede evitarse si tenemos objetivos claros de lo que haremos con las utilidades. Esta es una de las razones por las que es tan importante contar con un presupuesto que nos indique de cuánto dinero disponemos y en que lo vamos a usar. Este recurso nos hará tocar tierra en la medida en que lleguen invitaciones y veamos las tiendas en los centros comerciales. Esta herramienta nos dará la fuerza para  reservar las tarjetas de crédito para ocasiones muy específicas como un accidente o  una enfermedad.

Emilia siente alivio al pensar que el presupuesto que elaboró antes de llegar a la navidad es su guía para enfocarse en sus objetivos y disminuir el impulso de salir de compras aún cuando no tenga efectivo en su cuenta. En esta oportunidad está consciente de que en Enero no recibirá un susto al ver los estados de cuenta de sus tarjetas de crédito ni sentirá la angustia de no tener como pagar ni siquiera el monto mínimo.

isabel.idarraga@gmail.com
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