3/7/14

Mucha belleza y poco efectivo


Mariela saluda a su amiga Esmeralda quien vino a visitarla porque necesita un favor. Mariela la ve cambiada y le hace el comentario. Esta responde que se hizo unos retoques porque tenía una ceja caída, las orejas muy abiertas, líneas de expresión muy marcadas y la nariz poco puntiaguda. Luego le dice que necesita que la ayude pues no tiene dinero para pagar el colegio de los niños.

Las cirugías plásticas surgieron para reestablecer o mejorar la funcionalidad y apariencia de las distintas partes del cuerpo humano. Gracias a ellas, muchas personas logran recuperar la confianza en sí mismas como sería el caso de una joven que, tras sufrir un accidente, quedó con severas cicatrices en su rostro que una cirugía plástica ha corregido.

Sin embargo, en los últimos años, en la búsqueda de un cuerpo perfecto, más personas se afanan por hacerse, no una, sino varias cirugías. Cada vez que se miran al espejo, descubren un detalle que debe ser arreglado y, como consecuencia, necesitan disponer del dinero necesario para cubrir los gastos que esto acarrea. En algunos casos, esto no afecta el presupuesto familiar, en la mayoría, sí.

Seguramente, algunos de nosotros, hemos tropezado con seres que, si bien lucen radiantes después de un tratamiento de embellecimiento, no tienen dinero ni para pagar el pasaje y van por la vida pidiendo préstamos a los amigos y a los que no lo son tanto. Han perdido la perspectiva de su capacidad financiera y se han olvidado del monto de sus gastos fijos. La belleza externa les ha dejado un gran hueco en el bolsillo.

No han aprendido, o han olvidado, que el establecer prioridades en la vida, da un norte a la existencia. Quienes establecen objetivos, dedican su energía y recursos a hacerlos realidad y, por medio de un presupuesto, conocen el destino que darán a sus ingresos mensuales. Ahorran para efectuar gastos o inversiones que exceden su presupuesto regular.

Mariela le dice a Esmeralda, mi presupuesto de este mes no me permite prestarte dinero porque eso significaría dejar de pagar los gastos de mi familia. Y la invita a que participe en un grupo de ayuda social del que ella forma parte para que aprenda que hay quienes, en medio de escasez de recursos, están aprendiendo a establecer prioridades, objetivos y metas en la búsqueda de una mejor calidad de vida.

isabel.idarraga@gmail.com

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