11/4/13

Empecemos a conocer algunos conceptos de finanzas


Karina llama a Luisa, su mejor amiga, para pedirle apoyo en el manejo de temas financieros pues está empezando a salir con un joven que toma muy en serio el manejo de sus finanzas personales.  Luisa, se ofrece a hacer de profesora una tarde y le sugiere libros, portales de internet y nombres de personas que pueden ayudarla a profundizar en la materia. Es algo sencillo y, si te esmeras, pronto manejarás tus ingresos con más cuidado mientas impresionas a ese chico que te atrae.

Así como en las empresas hay un departamento de Finanzas que maneja el recurso monetario, en la vida de las personas debe haber un espacio dedicado a la gerencia de los ingresos percibidos en el ejercicio de una profesión, rentas, inversiones o donaciones. El dinero es el medio que permite al ser humano relacionarse con su entorno para satisfacer, en primer lugar, las necesidades básicas y luego, el cumplimiento de objetivos como hacer un postgrado o adquirir un vehículo.

Antes de pensar en tus metas, es preciso conocer tu situación actual, el punto de partida. A esto se le llama valor neto, el cual es la diferencia entre tus activos, lo que posees y tus pasivos, lo que debes. Los activos pueden ser de dos tipos, productivos y no productivos. Los productivos se revalúan en el tiempo o generan rentas como los bienes inmuebles, las acciones en empresas o los ahorros en moneda dura. Los activos no productivos más comunes son los gastos con tarjeta de crédito.

Los pasivos pueden ser clasificados igual que los activos. Los pasivos productivos son deudas contraídas para adquirir activos productivos como un préstamo hipotecario para vivienda principal o un préstamo industrial para maquinaria de una nueva línea de producción de nuestro negocio. Este tipo de préstamos también se conocen como deuda buena. Mientras que la deuda mala es contraída para financiar gastos que no generan ningún dividendo y son llamados también pasivos no productivos.

Una vez conocidos los activos y pasivos, es posible, determinar el valor neto que es lo que poseemos, en términos monetarios. A partir de ese momento podemos establecer metas a corto, mediano y largo plazo. Estas metas son aquellos objetivos que, una vez alcanzados, traigan cambios importantes a nuestras vidas. Y, para que sea más fácil el trabajo y esfuerzo requerido para alcanzarlas, es determinante conocer que nos mueve hacia su realización. Para un padre, la seguridad de sus hijos es su motivación.

Contamos con varios recursos para consolidar nuestros sueños. El primero es el presupuesto, una hoja en la que se relacionan los ingresos netos, cualquiera sea su origen y los egresos, fijos como alquiler, comida y transporte y variables como una visita no planificada al odontólogo. El segundo elemento de gran relevancia es el hábito del ahorro, el cual hará posible la inversión. Y bueno, creo que con esto ya tienes para comenzar y, de paso, impresionar a tu chico, le dice Luisa a Karina.

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