1/11/12

Los profesionales independientes también se preparan para la navidad




Rafael, como todos los jueves, se acerca al camión del Sr. Pérez a comprar vegetales y escucha los comentarios de la gente acerca de sus planes para la época navideña. Cae en cuenta que, como profesional independiente, no ha hecho ninguna previsión al respecto y se sorprende al conocer cuan ordenado ha sido el Sr. Pérez durante el año para disfrutar, en estas fechas, con la entrega de presentes a sus seres queridos así como una cena especial en navidad y año nuevo.

En muchos países las personas que trabajan bajo dependencia reciben al final del año un pago extraordinario conocido como “Utilidades”, “Aguinaldo” o “Bonificación”. Este dinero adicional permite, a las personas ordenadas, adquirir los tradicionales regalos, hacer compras importantes como electrodomésticos o muebles, completar la cuota inicial para un nuevo vehículo o hacer un aporte significativo para el pago de una deuda. En fin, no se usa en los gastos regulares.

Quienes laboran de forma independiente no perciben esta remuneración por lo que, si quieren hacer obsequios o celebraciones especiales, deben ahorrar a lo largo del año. De hecho, también deben hacer un apartado para actividades no recurrentes como disfrutar de unas vacaciones y procurar  construir un fondo de emergencia para los meses en que el ritmo del trabajo disminuya y, por consiguiente, el dinero sea insuficiente para cubrir los gastos regulares.

La planificación del uso de nuestros ingresos es una excelente vía para hacer los ahorros necesarios que permitan cubrir estos gastos que son diferentes a los que hacemos normalmente. El presupuesto mensual es la mejor herramienta con la que podemos organizar el uso de nuestro  dinero de una manera racional y, muy importante,  debemos hacerlo antes de que llegue a nuestras manos. De esta manera, cuando lo recibimos ya sabemos cómo lo vamos a gastar y cuanto vamos a guardar.

Hacer un presupuesto, en principio, puede  ser fastidioso e incluso difícil, sin embargo, una vez que se ha repetido varias veces y se adquiere el hábito, se convierte en una actividad de rutina que trae múltiples ventajas a nuestros bolsillos. Al elaborarlo, reconocemos cuanto percibimos y, por ende, el límite de nuestros egresos. Por otra parte, conocemos el monto de nuestra deuda, la fecha de pago y aprendemos a ahorrar, aunque sea un monto pequeño, cada mes.

El Sr. Pérez vende vegetales en su camión durante el año, tiene ahorros para cubrir sus gastos durante los días que no trabaja y, además, guarda parte de sus ingresos diarios para disfrutar de las Utilidades de fin de año tal como hacen los empleados. Rafael, quién está seguro de generar, con su propio negocio, una cantidad  considerablemente superior a lo percibido por el Sr. Pérez no tiene un centavo guardado para la época decembrina y agradece la lección que acaba de recibir esta mañana.

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