20/9/12

Un seguro de incapacidad puede hacer más fácil la vida de muchos


Rafael acaba de vivir una experiencia dolorosa. Como médico, le ha tocado atender a su amigo de la infancia, Pepe, que ha quedado impedido para caminar luego de un accidente automovilístico. No podrá seguir ejerciendo su actividad profesional, futbolista de un equipo europeo. Afortunadamente, Pepe ha sido precavido y cuenta con un seguro de incapacidad que le respaldará financieramente a él y su familia mientras se adapta su nueva situación.

Dentro de la planificación financiera personal, las pólizas ocupan un lugar importante para proteger al activo más importante de cada quien,  a sí mismo. Las más conocidas son las de  salud que proporcionan acceso a asistencia médica en caso de enfermedades o accidentes y las de vida, que proveen recursos financieros a los familiares cuando los jefes de familia fallecen tempranamente. Sin embargo, pocas personas conocen los seguros de incapacidad.

Las pólizas de invalidez permiten que el asegurado reciba una pensión en caso de que no pueda seguir trabajando debido a un padecimiento o lesión.  Para reconocer si necesita este tipo de instrumento financiero basta con responder a estas preguntas: ¿Si no pudiera seguir trabajando hoy, de forma temporal o permanente, estaría en situación de pagar sus cuentas y cubrir sus gastos? ¿Cómo vivirían usted y  su familia si quedara permanentemente afectado para trabajar en este momento?

Las estadísticas muestran que un tercio de las personas entre 35 y 65 años sufrirán de una limitación seria a lo largo de su vida y las personas de 35 años tienen riesgos, seis veces mayores, de quedar incapacitadas para trabajar antes que de morir a los 65 años. Además, muchas familias agotan su patrimonio en gastos médicos para mejorar la salud de un familiar que ha quedado lesionado por una enfermedad o un accidente o, simplemente, para darle los cuidados mínimos que requiere.

Un seguro de incapacidad  hará posible la protección de las finanzas familiares al suministrar una  renta, igual y consecutiva, durante un tiempo, previamente establecido, que permita la cobertura de las necesidades básicas del hogar y la atención especial de la persona que ha quedado inválida. Es importante tener en cuenta que esta póliza, al igual que las de salud y vida, debe adquirirse mientras se goza de buena salud.

Lo ocurrido a su amigo cercano mueve a Rafael a reflexionar acerca de la conveniencia de tomar buenas decisiones en lo que respecta a su planificación financiera. Recuerda que su asesor financiero le ha explicado, en varias oportunidades,  las bondades de este producto el cual siempre rechazó por considerar que a los 30 años no le hacía falta. Sin perder tiempo, lo contacta para decirle que está listo para tomar una póliza de incapacidad que sería de gran ayuda si le ocurriera algo como lo que le pasó a Pepe.

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