29/5/12

Basta de excusas: hay muy buenos motivos para ahorrar



Rafael ha tenido una conversación muy interesante con su papá y se siente dichoso de tener encontrar en él un buen amigo, excelente compañero de trabajo y su mejor mentor. Esta mañana, antes de empezar sus actividades como médicos en la clínica de la familia, le pidió orientación para motivar a su prometida, Emilia, a reforzar el hábito de ahorrar pues considera que es un  tema en el que deben estar de acuerdo antes de contraer matrimonio.

El ahorro es la diferencia entre los ingresos y el consumo. Era practicado desde tiempos remotos en civilizaciones como la egipcia, china e inca para guardar parte de la cosecha con el fin de hacer frente a imprevistos como largas sequias o ataques de plagas. En la medida en que el sistema financiero se ha masificado y diversificado, han aparecido numerosas alternativas para acometerlo, desde simple cuentas de ahorro a planes de ahorro para educación de los hijos o el  retiro en la tercera edad.

Es una de las mejores prácticas que puede tener una persona responsable consigo misma y con sus seres queridos. Cada vez que se percibe una entrada de efectivo, cualquiera que sea su origen, salario, renta, herencia o premio se debe reservar una parte, la cual servirá para atender diferentes necesidades que se hacen presentes a lo largo de nuestras vidas. Los niños pueden aprender a ahorrar con una alcancía en la que guarden una porción del dinero que reciban como regalo o mesada.

En momentos en los que es imperativo hacer un desembolso para atender un gasto extraordinario como una emergencia, podemos acudir a nuestros ahorros. Ante una eventualidad como una muela rota o una tubería rota, una cuenta de ahorro se convierte en la solución del problema que, en otras circunstancias, puede transformarse en un drama que amerite soportar el dolor o acostumbrarse a vivir con una gotera en el techo.

El ahorro es la vía para hacer realidad nuestros sueños  y la base para la construcción de un patrimonio personal o familiar. A partir de él, es posible adquirir una vivienda, dar  a los hijos la mejor educación, emprender un negocio propio, llevar a cabo el viaje familiar largamente anhelado o remodelar nuestro hogar.  Cuando se poseen metas y objetivos claros, se incentiva la acción de ahorrar  y se abre el camino para acostumbrarse a esta buena rutina.

Rafael propondrá a su novia, Emilia, que elaboren juntos una lista detallada  con las metas comunes en el corto, mediano y largo plazo en la que especifiquen el monto a ahorrar para alcanzarlas en el tiempo estimado y definirán, adicionalmente, cuanto guardarán para las emergencias. Para él es muy importante guardar parte de sus ingresos y, desde niño, ha experimentado la gratificación de alcanzar sus metas a partir del uso del dinero que ha reservado para su logro.

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