29/2/12

Cuánto cuesta vivir de las apariencias


Nuevamente Rafael acude a su amigo del alma, Armando, para que le ayude a resolver un problema.  Si bien, tiene una facilidad extraordinaria para hacer negocios rentables, su estilo de vida trae como consecuencia que el dinero nunca es suficiente. Así como entra a su bolsillo, sale y en más de una ocasión se encuentra en aprietos por no contar con el efectivo suficiente para cubrir sus gastos básicos y cumplir con los  compromisos del mes. Confía en que su amigo le ayude a encontrar una solución.

En el pasado, las madres decían a sus hijos: “arrópate hasta donde te alcance la cobija”. No había televisión ni internet y las noticias sobre lo que estaba “de moda” tomaban cierto tiempo en llegar. El deseo de tener lleva a las personas a comprar artículos y bienes superfluos antes de satisfacer las necesidades básicas. Se ha desarrollado una competencia por la posesión de artículos como el carro y los zapatos y se deja de último un aspecto tan importante para el futuro como el ahorro.

Esta forma de ver la vida, lleva a las personas a usar sus ingresos sin control alguno pensando solamente en la satisfacción de mostrar a los demás lo que se tiene. Esto traer consecuencias negativas sobre el presupuesto personal y familiar como el tener que recurrir a préstamos para pagar las deudas incurridas en compras compulsivas. Hay quienes solicitan un anticipo de las prestaciones sociales o de las Utilidades para pagar la tarjeta de crédito o la mensualidad del carro.

Para evitar llegar a esta situación hay que tomar control del uso que se le da al dinero. Hay que empezar por hacer un presupuesto para conocer de cuanto disponemos y cuáles son nuestras necesidades básicas y cumplirlo al pie de la letra. Es imperativo guardar las tarjetas de crédito,  olvidarse de las compras no planificadas y establecer un plan de ahorro a implementar cuando se paguen las deudas. Y, lo más importante, valorarnos por lo que somos en lugar de medirnos por lo que tenemos.

Cuando vives de acuerdo a tu nivel de ingresos, estableciendo prioridades para usar tus ingresos, eres menos susceptible a ser deslumbrado por lo que tiene tu vecino o compañero de trabajo. Contar con un presupuesto mensual y unas metas financieras genera fortaleza para centrarte en lo que quieres alcanzar y así evitar el despilfarro. Si tu sueño es adquirir una vivienda propia, por ejemplo, tienes una buena razón para ser cuidadoso al usar tu dinero.

Rafael reconoce que gasta sin fijarse en cuánto efectivo hay en su cuenta bancaria. Nunca ha hecho un presupuesto, desconoce el importe de sus gastos mensuales y la deuda de sus tarjetas de crédito. No tiene idea del saldo del préstamo hipotecario y de vehículo. Sin contar con que no recuerda si tiene cuenta de ahorro. Agradece a Armando su ofrecimiento para enseñarle como empezar a controlar sus finanzas personales y reconoce la suerte de tenerlo como amigo y contar con su apoyo.

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