12/10/11

El próximo a bordo

Rafael siempre quiso ser médico ginecólogo como su padre y trabajar en su clínica, algo en lo que ambos estaban de acuerdo. Sin embargo, el Dr. López pensaba que antes de que su hijo se incorporara a ésta era importante que adquiriera experiencia en otras organizaciones hospitalarias para que aprendiera, como un empleado más, a poner su talento y dedicación para el logro de los objetivos de su sitio de trabajo. Esto le daría un conocimiento valioso para manejar su propio negocio.

Un alto porcentaje de emprendimientos familiares no pasan a una segunda generación y mucho menos a una tercera a causa, en buena parte, de que los accionistas no le dan el carácter empresarial que se merecen. Para que una sociedad trascienda en el tiempo es importante que sea vista, desde el principio, como un ente comercial en cuyo manejo se emplean las mejores prácticas gerenciales haciendo a una lado los nexos y asuntos familiares.

Una vez que el negocio crece, se consolida y adquiere importancia en el segmento en el que participa, es propicio que los socios se preparen para llevarlo a una segunda generación, la cual puede o no estar conformada por miembros de la familia. Esto requiere de un ejercicio de evaluación y planificación no solo de las oportunidades existentes en el largo plazo sino de las personas que pudieran encargarse del mismo en el momento en que los fundadores se retiren.

Un plan de transición evaluará si dentro de la familia existe una persona o grupo de personas que tomen el timón del barco en el mediano plazo. Para ello, es importante conocer los planes profesionales de los hijos quienes pudieran no estar interesados o no en la compañía. Si estos están dispuestos a participar recibirán entrenamiento para la posición de dirección que van a asumir, siendo recomendable que tengan la oportunidad de trabajar, antes de esto, en otras empresas para conocer cómo funcionan otras organizaciones lo cual será de gran utilidad en el futuro.

Si ningún miembro de la familia quiere involucrarse en el negocio, es preciso plantearse otras alternativas. Una de ellas es preparar a un empleado o contratar a un profesional que pueda asumir la dirección y rinda cuentas a un consejo directivo formado por los accionistas o sus representantes. Otra opción es venderla en su totalidad o buscar un socio que se encargue de la operación. Cualquiera que sea la decisión debe tomarse con suficiente antelación previendo la ausencia del fundador.

El Dr. López recibió con mucha expectativa a su hijo, luego de que hizo un postgrado y se desempeñó de manera exitosa en dos clínicas fuera de la ciudad. Percibió que venía un médico preparado para asumir la dirección de la empresa, dispuesto a poner su mejor esfuerzo para consolidar el negocio fundado por su abuelo. Rafael, por su parte, venía con muchas ideas y deseos de posicionar el centro médico de la familia como uno de los mejores institutos de salud del continente.

isabel.idarraga@gmail.com
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