31/8/11

Los hábitos de consumo en el camino para invertir

Como hace con regularidad, Rafael aprovecha el almuerzo con Armando, en un nuevo restaurante, para conocer más acerca de gastronomía. La diferencia es que, en esta oportunidad, también quiere saber acerca de cómo puede hacer para convertirse en un inversionista. Armando queda gratamente sorprendido por el interés de Rafael, quien se ha caracterizado por la renuencia a tocar temas que estén relacionados con el buen uso del dinero.

Mencionar la palabra ahorro causa susto, angustia y desilusión en las personas que piensan que si sus ingresos son insuficientes para cubrir los gastos normales, es impensable guardar algo de efectivo cada mes y, mucho menos, invertir. Lo que no saben es que el camino para la inversión comienza con el hábito de consumo racional que abre oportunidades para construir un fondo de emergencias y, luego ahorrar para después invertir.

Nuestro estilo de consumo determina si gastamos todo lo que recibimos o guardamos para el futuro. Una manera de revisar que compramos es llevar una lista durante, por lo menos, un mes de todos los desembolsos que hacemos diariamente. Habrá sorpresas al comprobar que es posible abrir una cuenta de ahorros a la que se destine el efectivo gastado en bienes no necesarios y que, incluso, se dejan en desuso. Este es el primer paso en el camino para ser un inversionista.

Una vez que se consume racionalmente, haciendo una lista antes de ir de compras, no dejando espacio para las compras compulsivas y apegándose a un presupuesto de gastos, aparecen oportunidades de ahorro, No importa que sean pequeñas cantidades al principio, lo importante es comenzar y construir el hábito para guardar dinero, en principio, para cubrir emergencias como la reparación del vehículo. Al completar el fondo de emergencias se sigue ahorrando para contar con fondos para invertir.

Una inversión es renunciar a un consumo actual a cambio de beneficios futuros distribuidos en el tiempo. Para lograr acumular el capital que se va a destinar a una inversión es de gran ayuda definir con la mayor cantidad de detalle a que se va a dedicar. Puede tratarse de una vivienda propia, un plan de jubilación, acciones en una empresa o un negocio, lo importante es establecer fecha, cantidad requerida y monto a guardar mensualmente.

Rafael agradece a Armando por la información que le ha dado porque le ha abierto los ojos a una realidad en la que no había pensado. Puede, con disciplina en su forma de gastar, destinar parte de sus ingresos al ahorro para hacer frente a gastos imprevistos como la reparación del sistema eléctrico de su casa. Y en el mediano plazo puede invertir en el negocio que le quita el sueño y que consideraba, hasta ahora, imposible de realizar a menos que consiguiera un socio capitalista.


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