8/7/11

Ante todo, una buena relación

Raquel busca a Guillermo a la salida del colegio y lo encuentra con cara triste. El niño la saluda y le dice: “Mamá, me dijeron que soy un ser interesado y desagradable porque me gusta tener dinero así como a ti y a mi papá. ¿Eso es malo? ”. Raquel se prepara para dar una explicación a su hijo acorde con los valores y principios que ella y su esposo se han propuesto enseñarle para hacer de él una persona íntegra y feliz.

A lo largo de nuestra vida requerimos dinero para satisfacer necesidades básicas, cumplir deseos y alcanzar metas. A través de él interactuamos con el entorno para realizar actividades como gastar, comprar, ahorrar, invertir y donar. El dinero está presente en el día a día de las personas, en hechos tan sencillos como comprar un café o en acciones sofisticadas como invertir en mercados emergentes.

En la medida en que tengamos una buena relación con el dinero, podremos obtener mejores resultados de su uso. Si aprendemos a cuidarlo, administrarlo y reconocemos los beneficios que puede brindarnos, podremos sacar excelente provecho de esta relación. Si lo despreciamos y menospreciamos, tendremos resultados pobres en nuestra interacción con él.

La percepción que tenemos del dinero está fundamentada en las enseñanzas que recibimos en el hogar. Unos padres que enseñan a sus hijos a cuidar y administrar bien el dinero, están formando ciudadanos que lo usarán para procurar solvencia financiera mediante el gasto moderado, las compras inteligentes, el mantenimiento de un fondo de emergencias, el ahorro, la inversión, la donación y el entretenimiento.

Tenemos dos alternativas para actuar frente al dinero, lo controlamos y dominamos o permitimos que nos controle y domine. La decisión está en nuestras manos y es nuestra responsabilidad asumir las consecuencias de nuestra actuación. Sin duda, lo mejor es aprender a manejarlo en función de nuestras metas financieras, con lo que estaremos abonando el camino para disfrutar de buenos momentos a través de él.

Raquel considera importante hacer un cambio en su agenda profesional e invita a su hijo a un helado después de almorzar para conversar acerca del dinero, de la importancia de aprender a usarlo en nuestro beneficio, de la forma en que podemos relacionarnos bien con él. Ella sueña con un hijo que, al convertirse en adulto, sea capaz de esforzarse por alcanzar sus sueños y se asegure una existencia sin sobresaltos económicos.



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